Veamos, el Alcalde se ufana de obras que ha hecho; perfecto, pero Guayaquil está creciendo con necesidades: recordemos la migración de habitantes de cantones aledaños porque escasea el trabajo; la necesidad de empleos, alcantarillado y recolección de basura que empeora. Guayaquil no es solo la 9 de Octubre y ciertos sectores del Guasmo que están atendidos porque seguro en ellos está la mayor cantidad de dirigentes a su favor.
Ahora vamos con el Presidente. Se cree dueño de la verdad, del poder, en lugar de trabajar nos desalienta con sus decisiones, forma de callar a todo aquel que no está de acuerdo con su pensamiento. Solo ve la paja en el ojo ajeno. No deja hacer, y lo poco que hace lo muestra en cadenas seguidas para que su trabajo sea un “mérito” que debemos agradecerle de por vida.
Estamos hartos del lleva y trae. Se habla de comunicación y en el país no existe eso. Se habla de consenso y no podemos dejar de lado el interés personal, para trabajar conjuntamente por el bien ciudadano.
María Fernanda López,
Guayaquil