A mí, mi familia y amistades, todos guayaquileños, no nos desmoraliza que si igual que en las marchas anteriores después a Guayaquil se la seguirá disminuyendo, restándole obras, presupuesto, entidades, ofendiéndola a ella, a nuestro Alcalde y a nosotros, los ciudadanos.
Ellos tienen los poderes y continuará el hostigamiento. Pero los verdaderos guayaquileños de nacimiento, y los de corazón que viven aquí y la amamos, les volveremos una vez más a demostrar el 11 nuestro profundo y total rechazo con nuestra multitudinaria presencia cívica apostados en la avenida 9 de Octubre, y daremos también de ese modo nuestro apoyo a la regeneración urbana.
Luly de Martínez
Guayaquil