Domingo 07 de febrero del 2010 Política

Nidia Arrobo: «Menosprecio al sector indígena es punto débil de este Gobierno»

Por Katerine Erazo | QUITO

Entrevista: Ex secretaria de monseñor Leonidas Proaño

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La vida personal y profesional de Nidia Arrobo gira en torno a las enseñanzas que le inculcó monseñor Leonidas Proaño.

Se adelantó a la Reforma Agraria, entregó tierras de la Iglesia a comunidades indígenas, vislumbró la concepción del Estado plurinacional, creó escuelas radiofónicas populares, alfabetizó. Con estas acciones se intenta resumir la labor de monseñor Leonidas Proaño Villalba, que el pasado 29 de enero cumplió el primer centenario de su nacimiento.

En los últimos días se han organizado eventos para reflexionar sobre la vigencia del mensaje y la dimensión evangélica y política de Taita Proaño, el subversivo, el obispo rojo, como lo han llamado detractores y defensores de su trayectoria. Nidia Arrobo, trabajó con él en los últimos tres años de su vida (1985 a 1988); ahora es directora de la Fundación Pueblo Indio del Ecuador, organización constituida por monseñor.

Ella resalta a Proaño como una de las raíces del movimiento indígena y destaca que desde su muerte no han faltado sectores que han utilizado mal su nombre. Cuestiona el menosprecio que desde el Gobierno se realiza a la dirigencia indígena; le sugiere que vaya a la práctica pastoral de Proaño del respeto hacia ese grupo, pues de lo contrario –dice– (el gobierno) podría quedarse huérfano de base social.

¿Desde cuándo y cómo trabajó con monseñor Proaño?
Lo conocí hace 40 años. Yo estaba en un movimiento de acción católica juvenil y él invitó a los lojanos a participar en un encuentro en Riobamba. Conocer su nítida trayectoria y su coherencia de vida fue una revelación. A los 20 años uno está en el fragor de los sueños, de las construcciones y encontrar a un ser humano que sabía a dónde iba, sin transigir nada era para nosotros un gran ejemplo. Desde entonces no dejé de asistir a cuánto encuentro podía y tuve la gracia de trabajar con él sus tres últimos años de vida. En ese lapso le aceptaron la renuncia al obispado de Riobamba, por límite de edad, y por presión del movimiento indígena le nombraron Obispo de los Indios. Para mí fue mejor que un doctorado o una maestría. Yo tenía previsto un trabajo bien remunerado en Cataluña, pero monseñor me dijo que me necesita aquí y no le pude decir que no.

¿Cuál era su rol?
El de discípula. Había sido profesora universitaria, pero me sentía como si no hubiera aprendido nada frente a monseñor. Cuando él iba a morir nos reunió a cinco personas para entregarnos los estatutos de su Fundación Pueblo Indio y decir que nos encargaba todo el diseño del Plan Nacional de Pastoral Indígena nos cayó... no sé cómo decirle si como maná (comida) o aguacero.

¿Qué significa en la actual coyuntura política recordar el nacimiento de Leonidas Proaño?
Este primer centenario significa devolver al pueblo ecuatoriano y latinoamericano el pensamiento, la vida y la mística de un ser humano excepcional considerado un referente ético y espiritual. Su presencia es cada más fuerte porque se lo va reconociendo en su verdadera dimensión espiritual, evangélica y política.

¿Cuáles han sido los  aportes que mantienen vigente el pensamiento de monseñor?
A una Iglesia piramidal, constantiniana, en la cual los obispos eran los jerarcas que resolvían todos los problemas, él la transformó en una comunidad de pueblos en la cual el centro no era el obispo sino Jesucristo. Los grandes cambios que se dieron en el Concilio Vaticano II estuvieron amasados también con sus aportes. En la dimensión socio-política tuvo la gran intuición de reconocer la valía y los derechos históricos de los pueblos indígenas. Antes de morir, él hablaba de un Estado Plurinacional.

Monseñor Proaño es la raíz del Movimiento Indígena, pero ahora este pasa por un momento político difícil con el Gobierno.
El movimiento indígena en los 90 produjo un fuerte sacudón al Estado. Después se han dado incursiones, unas acertadas y otras no. Pero creo que él vería sobre todo que el movimiento indígena está hecho por seres humanos, no por ángeles y que en el camino hay errores de los que hay que aprender.

Se ha utilizado como instrumento de manipulación el mensaje y el nombre de monseñor por parte de los políticos?
Creo que esa es una preocupación permanente que nadie puede resolver. Hay gente de derecha, que se parapeta en el mensaje de Jesús, hay teólogos de la liberación que piden la fuente del Evangelio para hacer su teoría. Si leemos el Evangelio desde el pobre, su contenido tiene un mensaje, si lo hacemos desde el lado de los poderosos, tiene otro.

¿Cree que eso ha ocurrido con el mensaje de monseñor?
Hay fuerzas que últimamente tratan de desvirtuar sobre todo su mensaje profético, al decir que él era buenito, que rezaba, que se acercaba al pobre. Pero más en un sentido de paternalismo. Él decía que el pueblo no necesita caridad, necesita justicia. En otros espacios se dice que monseñor está siendo politizado. Él tiene un libro que se llama Conscientización, Evangelización y Política. Para él las grandes transformaciones en beneficio de los pueblos tienen que pasar por transformaciones políticas.

¿Existe maltrato o menosprecio cuando el presidente Correa califica a los líderes indígenas como ponchos dorados que defienden intereses particulares?
Evidentemente se lo está menospreciando y eso constituye uno de los puntos débiles de un gobierno que quiere llamarse revolucionario, pues si no toma en cuenta el protagonismo de organizaciones que están en la base de la construcción de la sociedad nueva, entonces puede estar huérfano de base social. Habría que decir al Gobierno que vaya a las fuentes de monseñor Proaño y que de su praxis pastoral vea la forma, no de entablar un diálogo con el movimiento indígena, sino de sentirlos como hermanos mayores de un caminar, de una construcción a la cual monseñor le dedicó toda su vida, pero con respeto profundo... Una revolución tiene que ser más allá que ciudadana, una revolución de pueblos porque en Ecuador hay al menos doce pueblos indígenas que reclaman el derecho a una identidad. Allí tendría un mayor contenido el trabajo de reconstrucción que está haciendo el Gobierno.

Según monseñor Proaño el pueblo no necesita caridad, sino justicia. Pero algunos dirigentes indígenas piensan que este Gobierno ha usado la dádiva y el subsidio para dividirlos.
Creo que en un principio, para levantar un poco la equidad social, los programas asistencialistas son necesarios porque no podemos dejar que una persona muera de hambre hasta lograr la justicia.

Monseñor Proaño fundó las escuelas radiofónicas populares ¿las sanciones en contra de Teleamazonas y radio Arutam son muestras de un retroceso en la libertad de expresión?
El ámbito de la comunicación es muy complejo. Los medios de comunicación siempre han estado vinculados al poder económico y político. El hecho de que hayan asomado por ahí radios comunitarias, la red Corape y otros medios alternativos es fruto de una lucha de las escuelas radiofónicas populares.... Monseñor decía: llegar a ser la voz de los humildes, denunciar al injusto y al malvado es solidaridad. Creo que esa debería ser la praxis de los grandes medios que desgraciadamente no se cumple.

Los dardos oficiales van hasta con los medios comunitarios, como radio Arutam.
Creo que esa ha sido una falencia del Gobierno. Pero en gobiernos anteriores qué pasó con las escuelas radiofónicas populares, radio Latacunga y las radios comunitarias que las cerraban. ¿Qué posibilidad de reclamo había?

Perfil: Nidia Arrobo
Edad y nacimiento
Es lojana. Tiene 60 años.
Profesión Economista.

Cargos
Catedrática de las universidades Nacional y Técnica Particular de Loja, Católica del Ecuador, Estatal de Bolívar. Fue secretaria de la Red Mundial del Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los Pueblos de América Latina. Es directora de la Fundación Pueblo Indio.

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