Sábado 06 de febrero del 2010 Tiempo Libre

La triunfante talla extra

THE NEW YORK TIMES

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La estadounidense Crystal Renn aparece modelando en las más importantes revistas de moda del mundo. Actualmente es la sensación.

Cuando conoció a Crystal Renn en septiembre pasado durante un almuerzo en el Royalton en Manhattan, Stephen Gan, el influyente director creativo de revistas de moda como Harper, escribió: “Hemos visto que las mujeres ultradelgadas pueden ser tan infelices como la chica gorda más gorda. Sabemos lo horrible que es obsesionarse con las calorías. Simplemente hemos optado por no enloquecernos”.

Tres años después de que el alboroto por las modelos de moda alarmantemente delgadas llevó a una reevaluación de la industria, las revistas están insistiendo en incluir a tipos de cuerpo más diversos, especialmente los de figuras más rellenas. Así que no ha pasado inadvertido para Renn y la industria de la moda que la reacción negativa contra las modelos delgadísimas haya dado, de hecho, un importante impulso a su carrera.

Ella es, desde el punto de vista de la alta moda, “por mucho” la modelo más exitosa en la división de tallas extra de Ford Models, según dijo su agente Gary Dakin. En el número de febrero de Glamour aparece en un especial de moda de ocho páginas con prendas transparentes.

Para el número de marzo de la edición italiana de Vanity Fair, fue fotografiada por Ruven Afanador con una peluca rubia como Anna Nicole Smith. Y fue descrita por Gan como la inspiración para hacer el nuevo número de adelanto de primavera de V Magazine, nacida de Visionaire la cual también es editada por él; un “número sobre tallas”, que incluyen varios portafolios protagonizados por modelos de tallas extra.

“Va a ser un poco difícil a los ojos de muchas personas de la moda”, dijo Gan durante una reciente entrevista en las oficinas de Visionaire. “Se trató de abordar un tema que en mi mundo es todo un tabú. En la moda, ganar un kilo es un tabú”.

El número, cuyas imágenes circularon en línea antes de su aparición en puestos de revistas, ha provocado incontables discusiones sobre la ampliación del elenco de modelos en  artículos editoriales de revistas, exhibiciones de pasarela y campañas publicitarias.

Uno de los portafolios de V Magazine muestra imágenes de lado a lado de Renn y Jacquelyn Jablonski, diez tallas más pequeña, usando los mismos vestidos de pasarela de Versace, Proenza Schouler y Dolce&Gabbana.

Algunos que comentaron en la web dijeron que les complacía ver a modelos con cuerpos con los que se pudieran relacionar más mujeres. Pero otros se quejaron de que las imágenes eran explotadoras, que glorificaban la obesidad o eran un truco publicitario.

Muchos lectores criticaron que se pusiera a Renn como ejemplo de un cuerpo de talla extra, dado que la mujer estadounidense promedio es dos tallas más grande.

Recientemente, Renn llegó a una entrevista usando un traje brillante de Maison Martin Margiela, un suéter sin mangas de Preen, botas de Rick Owen y lo que parecía un candado de bicicleta alrededor del cuello. Pese a toda la apariencia de éxito, ha tenido días más oscuros, como lo relató en su libro, en el cual describe cómo se mataba de hambre para ser una modelo “de talla convencional”, el término de la industria para las chicas que satisfacen el estándar prevaleciente de belleza, lo cual es decir extremadamente delgadas.

No fue hasta que Renn reconoció un trastorno de alimentación hace seis años y empezó a comer normalmente que su carrera despegó como modelo de tallas extra.

Mientras adopta esa etiqueta, también lo ve como un medio para cambiar las expectativas entre diseñadores y revistas –e incluso el público– de que las modelos tienen que lucir de cierta manera.

Renn nació en Miami, Florida. Su madre, quien era aún una adolescente, la dejó al cuidado de su abuela, Kathy Renn, una exitosa vendedora de cosméticos Mary Kay con un Cadillac rosado a la puerta.

Ella llegó a conocer a su abuela como mamá, mientras que su madre, a la que llama Lana en el libro, siguió en gran medida fuera del panorama hasta que llegó a la adolescencia. Cuando tenía 12 años, Renn y su abuela se mudaron brevemente con Lana a Clinton, Mississippi, pero su relación terminó con un enfrentamiento violento.

Nunca conoció a su padre. “No tengo una fotografía”, comentó. “Ni siquiera sé su nombre”, manifestó la modelo.

Cuando un buscador de modelos le dijo que tenía potencial siempre que perdiera peso y redujera el tamaño de su cintura de 109 centímetros a 86, Renn vio un medio de escapar de la vida de pueblo pequeño en Clinton.

Bajo un régimen de refresco dietético y con gelatina sin azúcar empezó perdiendo casi trece kilos en tres meses.

Para el  2002, cuando se mudó a Nueva York a los 15 años, pesaba 43 kilos, y había perdido más del 42% de su peso corporal. En su primer día en la ciudad tuvo una sesión fotográfica para Seventeen.

Kathy Renn, que ahora vive en Riverside, California, donde es directora ejecutiva de un grupo sin fines de lucro, Fuel Relief Fund, señaló que siempre pensó que su nieta controlaba su dieta y su peso.

“Una cosa sobre Crystal”, dijo, “es que está muy orientada a objetivos. Cuando se le metió en la cabeza dedicarse al modelaje eso es lo que hizo”.
Aunque siguió a su nieta a Nueva York durante varios meses, Kathy Renn no estuvo consciente de las luchas contra el peso de Crystal hasta que leyó el libro.

“Causó gran efecto y me llegó al corazón”, refirió. “Básicamente, cuando se redujo a ser demasiado, literalmente cambió su vida”.

Cuando el libro fue publicado el otoño pasado, Crystal Renn sintió que podía cerrar la puerta de un periodo de su vida definido por el odio a su cuerpo. Ford  la describe como la modelo de tallas extra mejor pagada, aunque Dakin no reveló cuánto cobra por trabajo comercial para tiendas como Bloomingdale.

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