Viernes 5 de febrero del 2010 Guayaquil, Ecuador
Crítica de cine
Escena del filme El desinformante, de Steven Soderbergh.
El recurso del monólogo interior es pocas veces visto en la cinematografía de los últimos tiempos. Me parece tremendamente válido y enriquecedor, pero como todo exceso, usado en demasía cansa y distrae un poco. El espectador de El desinformante (The Informant), de Steven Soderbergh (Che el argentino, La gran estafa) tiene permanentemente que dilucidar entre el discurso del pensamiento del protagonista, generalmente adornado con metáforas y símiles; y el diálogo que permite la interrelación con los demás personajes, para desarrollar el guión de la trama de la película. Un ejercicio que resulta atrayente y novedoso, pero que sostenido durante la hora y media del filme, simplemente agota. ¿Por qué el hacer notar la creatividad significa estirar el recurso hasta que pierde valor? Como todo director, Soderbergh no se exime de llevar a la pantalla sus ilógicos caprichos, como aquel de elegir una escenografía y decorado visual de los años setenta, cuando el hecho en el cual se basa la historia tuvo lugar en los noventa. Más allá de las licencias cinematográficas a las que alude la dirección y las tonalidades de la fotografía, el espectador debe toparse de narices con el problema de la verosimilitud; y esta elección provoca una situación de tener que creerse un hecho real que es presentado de una manera incongruente. En ese tránsito hay que aplaudir la actuación de Matt Damon (Saga Bourne, La gran estafa), quien se adueña de un mitómano-compulsivo para denunciar por su boca los juegos sucios de las grandes empresas capitalistas. Para ello tuvo que engordar y actuar con prótesis en las mejillas. El resultado final es un personaje recordable, alejado del chico sexi supervaliente al que las balas no le hacen mella. Una nueva faceta digna de que se convierta en el camino de Damon. El desinformante es dueña de un sentido del humor elegante, con una vuelta de tuerca interesante al final, cuando se descubre más sobre el enigmático personaje central. Una película entretenida, pero que puede y debe rendir más.
Gente Geometría futurística
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