Cuando solo aspiraba a una candidatura y no tenía medios de comunicación oficiales bien que se sirvió de periódicos, televisoras, radios y revistas particulares para darse a conocer, que la gente vea su cara, escuche y le dé el voto.
¿En ese momento no había “prensa corrupta enemiga” y ahora sí?
Mario Rodríguez,
Manta