Desde que el Presidente de la República se presenta al pueblo ecuatoriano y, antes como candidato, se ha referido permanentemente en actos públicos y privados a la “prensa corrupta”, y denuncia hechos que según su criterio son parte de la “prensa corrupta” que desde hace décadas realiza su labor en las diferentes ciudades de la patria, especialmente donde están los diarios de carácter nacional que informan a la ciudadanía el desarrollo del país, de sus instituciones y de su Gobierno. Esto nos guste o no es libertad de información, que el Presidente cree que solo hay libertad de comercio.
Preocupan sobremanera esas palabras. No fueron corruptos quienes iniciaron estas empresas de periodismo, y en mérito a esta noble gente debiésemos guardar respeto. Que hay “periodistas” corruptos es verdad; nombres y apellidos conocemos, pero de allí a globalizar a todos es realmente doloroso. Hay cientos y quizá miles de colegas que viven (vivimos) en una pobreza material que nos honra y nos enorgullece. No todos somos “corruptos”, Presidente.
Gilberto Crespo Crespo,
licenciado, Nueva York, EE.UU.