- FEB. 03, 2010 - Foto - Salud - EL UNIVERSO
NUEVA YORK, EE.UU. El odontólogo Steven Butensky muestra cómo se utiliza el protector de dientes para el rechinado.
Como las presiones económicas afectan a millones de personas, los dentistas quizá hayan notado un descenso en los pacientes que optan por una sonrisa más brillante, pero están viendo otro fenómeno: un aumento en el número de personas que rechinan los dientes.
“Hay muchas personas que están ansiosas, estresadas y muy preocupadas por sus futuros financieros y están tomándola contra sus dientes”, dijo Steven Butensky, un dentista cuya especialidad es la prostodoncia (estética, implantes y ortodoncia) en Manhattan.
Uno de sus pacientes perdió cientos de miles de dólares invertidos con Bernard L. Madoff. Otro reportó que había perdido un empleo con un salario de siete cifras. Una madre soltera con un negocio de diseño floral en Long Island, Nueva York, dijo que estaba trabajando el doble por la mitad de dinero.
“Los tres rechinan los dientes, directamente afectados por lo que está ocurriéndoles”, indicó Butensky.
Robert Rawdin, otro dentista de Manhattan con especialidad en prostodoncia, aseguró que había visto entre 20 y 25 pacientes más con los mismos síntomas en el último año. Y en San Diego, California, el doctor Gerald McCracken señaló que en los últimos 18 meses su número de casos había aumentado en más del doble. Ellos, y otros dentistas entrevistados, lo atribuyeron a la economía.
“Estamos encontrando muchas familias con doble ingreso, gente que ha perdido sus empleos y está preocupada, o que todavía tienen empleo, pero están con la incertidumbre”, dijo McCracken. “Esto puede causar un verdadero rechinado de dientes por la noche”.
Con o sin penurias económicas, entre 10% y 15% de los estadounidenses adultos rechinan moderada o gravemente los dientes, según Matthew Messina, un dentista en Cleveland, Ohio, y asesor del consumidor de la Asociación Dental de Estados Unidos.
Como es una actividad muscular subconsciente, la mayoría de los rechinadores lo hace sin darse cuenta, hasta que un diente se fragmenta. Aunque expertos creen que la genética podría desempeñar un papel en el bruxismo (rechinado de dientes), desde hace tiempo se ha sabido que el estrés desencadena el apretar o rechinar los dientes en algunas personas, dijo Messina.
“La recesión genera el estrés, y nuestro cuerpo responde ante los acontecimientos estresantes, así que en ocasiones como esta, la incidencia de bruxismo aumenta”, manifestó. “Esas hormonas de estrés movilizan energía, causando actividad isométrica o movimiento muscular, porque esa energía acumulada tiene que ser liberada de algún modo”.
La opción más costosa para reconstruir los dientes dañados por el rechinar son las carillas, pero este año, los dentistas dicen que muchos de sus pacientes de bruxismo están solicitando uno de los tratamientos menos costosos: un protector nocturno, también conocido como protector oclusivo.
Las ventas de estos aparatos han aumentado. En el caso de Greg Pelissier, gerente de Glidewell Laboratories, fabricante de productos dentales con sede en Newport Beach, vendió el 15% más que el año anterior.
Aunque los expertos creen que el bruxismo no es un padecimiento dental, sino más bien originado por el sistema nervioso, el mal puede afectar en gran medida a los dientes y a toda la estructura craneofacial.
Algunos rechinadores nocturnos rechinarán los dientes hasta 40 minutos de cada hora de sueño. El desgaste incesante puede erosionar rápidamente el esmalte (diez veces más), fracturar los dientes, afectar la mordida y dañar la articulación temporomandibular en la unión de la mandíbula, y al músculo masetero, que controla las mandíbulas. También podría ocurrir dolor de mandíbulas y facial, así como de oídos y cabeza.
“Pensaba que me volvería loca”, dijo Adrienne Lee Kornstein, de 48 años, y paciente de Butensky, cuyo negocio de diseño floral en Nueva York ha sufrido por la economía. “Un diente se me rompió sin razón, y para cuando acudí con el dentista, había ido con otros médicos, incluso un dermatólogo, para aliviar mis migrañas y dolor facial. No tenía idea de que estaba rechinando los dientes y que esa era la causa de todo”.
El tratamiento más común para el padecimiento es usar un protector nocturno, lo cual podría no solo aliviar el rechinado sino entrenar a alguien para dejar de hacerlo. También hay tablillas prefabricadas más pequeñas que un dentista puede personalizar.
Estas son generalmente más baratas que los protectores de arco completo ajustados y requieren menos ajustes. Pero algunos dentistas argumentan que no son tan efectivos como los protectores de arco.
Otros tratamientos contra el rechinado incluyen la acupuntura, el masaje médico, la hipnosis y las inyecciones de bótox para relajar el músculo lo suficiente para impedir que se contraiga sin cambiar la función de masticado de la persona.
Pero se sabe que incluso algo tan sencillo como tomarse un momento antes de ir a la cama para desestresarse ayuda.
“Una buena higiene de sueño es un gran avance para mantener la mente relajada y evitar que las mandíbulas empiecen a entrechocar”, manifestó McCracken, quien ha estudiado la relación que hay entre el sueño y el rechinado.
“Sabemos que el centro del estrés del cerebro está al lado de la parte del cerebro que controla el rechinado de dientes. No estamos seguros cómo se relaciona, pero es intrigante. Últimamente, incluso les digo a mis pacientes que antes de ir a la cama no vean las noticias”.
Textuales: Opiniones
Gerald McCracken
Dentista de San Diego
“Una buena higiene de sueño puede mantener la mente relajada y evitar que las mandíbulas entrechoquen”.
Alisa Fastenberg
Diseñadora en Manhattan
“A veces despierto y tener mi protector me hace más consciente de si estoy apretando la mandíbula”.