- FEB. 03, 2010 - Foto - Familia - EL UNIVERSO
¿Vive o tiene casa en la playa?
Si es así, me da mucho gusto, disfrútela al máximo. Pero si hay más de un niño en su hogar, seguramente pasarán el mayor tiempo posible en la playa jugando con la arena y cuando llegan a casa dejan en los pisos y muebles buenos rastros de ella. Tengo un consejo para resolver casi totalmente el problema: Ponga un balde con agua afuera de la puerta de entrada y una toalla por dentro, dando orden terminante a los chicos de que antes de entrar se enjuaguen los pies para quitarse la arena y que los sequen en la toalla que les puso para este fin. El trabajo de usted consistirá en tirar el agua en donde ha quedado la arena, enjuagar el recipiente y volver a ponerle agua limpia. En cuando a la toalla, se reemplazará por otra cuando se vea sucia.
Olores a humedad
Un pequeño envase de aluminio o simplemente tapas de frascos lle-nos de bicarbonato colocadas en sus clósets, debajo de los sofás, las sillas, las camas, etcétera, quitarán rápidamente los desagradables olores a humedad que suelen percibirse muy a menudo en muchas casas.
Para sus cortinas
Las argollas que traen las latas de cerveza y de algunos refrescos sirven muy bien para instalar las cortinas de la cocina o del cuarto de baño. Se cosen fácilmente en ellas y se deslizan por varillas delgadas sin ninguna dificultad. Aprovéchelas para este objetivo y, a la vez, ahorre dinero.
Papel aluminio
Para sacar una tira de ese papel que tenga la orilla bonita y perfectamente recta, coloque la caja donde viene el rollo con su lado cortante completamente parejo con la orilla de la mesa, jale la tira del tamaño deseado y córtela. La orilla le quedará tan derecha y pareja como una regla, pues la mesa, debajo del lado cortante de la caja, le proporciona el soporte necesario.
¿Está muy sucio el yeso?
Cuando el yeso con que alguno de sus hijos tiene enyesado un pie o brazo se ve ya muy sucio, córtele el pie a una de las calcetas blancas del mismo niño que ya estén fuera de uso y cubra el yeso con la pierna de la calceta. La otra le servirá para el cambio necesario al ensuciarse la primera. De este modo siempre lucirá blanca la parte enyesada.
Una tercera mano
Si usa el pie de su máquina de coser para sujetar la prenda al desbaratar una costura, o solo para sostenerla, le quedarán completamente libres las dos manos.