miércoles 03 de febrero del 2010 Columnistas
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David Samaniego Torresdsamanie@uees.edu.ec

Sofismas groseros

Todos sabemos qué es un sofisma: “Razón o argumento aparente con que se quiere defender o persuadir lo que es falso” (DRAE). El sofista (en su acepción peyorativa) busca engañar, abusa de la ingenuidad, desconocimiento o buena fe del pueblo; su intención, con premeditación y alevosía, es persuadir de que algo falso es verdadero; sucede cuando se publicita una verdad a medias, se sacan afirmaciones de contexto, se esconden o camuflan cifras, se omiten declaraciones que  cambian el significado de un asunto en discusión. No se requiere de una inteligencia cimera para ser sofista; sí hace falta una dosis de audacia, desfachatez e irrespeto.

El reclamo frontal del abogado Jaime Nebot sobre el monto real de aquello que a Guayaquil le toca como participación de los porcentajes establecidos por la ley es de claridad meridiana. Tomo este caso como ejemplo de aquello que no se debe hacer; de aquello que se debe evitar para no tratar al pueblo como gente tonta, traga-ruedas de molino, ignorantes a tiempo completo. Nuestra gente ha cambiado mucho porque ya es crítica de aquello que oye y lee. Me cuento en ese grupo; cuando no entiendo algo, pregunto, investigo. La duda siempre fue un camino hacia la verdad.

Lo sucedido, en sencillas palabras: Jaime Nebot dice que le faltan algunos millones en la asignación que corresponde al Municipio de Guayaquil. Le contestan que hoy Guayaquil recibe más que el año anterior y que recibe muchísimo más que en gobiernos anteriores. Conclusión: que no se queje, que no moleste, que deje trabajar, que ningún otro alcalde se queja porque todos reciben algo más que el año pasado.  Aquí está la trampa, el sofisma grosero: es verdad que Guayaquil recibirá más que el año anterior, pero esto no es lo que se discute;  Nebot no dice que recibirá menos que el año anterior; lo que el Alcalde de Guayaquil expone, con energía,  es que el rubro del Presupuesto del Estado a repartirse ha crecido y por lo mismo el monto de los porcentajes también ha crecido más allá de las cifras señaladas por la Ministra de Finanzas.  Este reclamo no obtuvo oportunamente una respuesta numérica precisa de la Ministra, funcionaria  de cifras y números, no de política interna. Los sofismas han salido de la boca del Gobernador del Guayas, de la Ministra mencionada y de una voz “en off” de las infaltables cadenas. ¿Quiénes omiten procedimientos, esconden datos o construyen un sofisma? Díganlo ustedes, amigas y amigos.

Las actitudes de gobierno, en instituciones públicas o privadas, que fundamentan el poder en comportamientos despóticos, al principio causan temor y cosechan obediencia; luego el temor se transforma en enojo, la obediencia en rebelión. La majestad de la autoridad se la trabaja, se la conquista, se la merece, no se la impone. Nadie respeta a nadie por decreto; toda persona respetable es respetada siempre y en todo lugar.

Quien ama siempre la verdad, ama la libertad; los sofismas, en breve tiempo, pierden su apariencia de verdad y se muestran como son:  mentiras y nada más que mentiras.

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