- FEB. 02, 2010 - Foto - Tiempo Libre - EL UNIVERSO
SANTIAGO. La presidenta chilena, Michelle Bachelet, también asistió al desfile de la compañía Royal De Luxe.
La marioneta del tío Escafandra mientras descansaba.
efe
Tres integrantes de la compañía arreglan la marioneta.
Tras dormir frente al palacio presidencial de La Moneda, la Pequeña Gigante y su tío Escafandra, dos enormes marionetas de la compañía francesa Royal de Luxe, despertaron el domingo para recorrer y despedirse de Santiago, donde estuvieron tres días, seguidos por un millón de personas.
En La invitación, como se denomina la obra que se apoderó de la capital chilena el fin de semana, la figura de más de 5 metros de altura –que ya visitó el país en el 2007– invita a su tío, el Señor Escafandra –de 11 metros– para que también conozca Chile.
Ayudados por liliputienses, hombres vestidos de rojo que operan las poleas y grúas que permiten el movimiento de los muñecos, sobrina y tío recorrieron la ciudad el domingo, una actividad que ha paralizado a Santiago, que cerró sus principales calles para el espectáculo.
Luego de una siesta, ambos emprendieron retorno hasta La Moneda, donde culminaron su recorrido y se despidieron de la concurrencia, que soportó más de 30 grados de calor para verlos.
“Este es un momento de felicidad y alegría para la familia y los niños”, dijo una religiosa que también siguió a las marionetas humanoides hechas de madera y cal, sumándose al millón de personas que acompañó el desplazamiento durante todo el fin de semana, según estimaciones oficiales.
La compañía, dirigida por Jean-Luc Courcoult, y que tiene en Santiago a unos 80 operadores, cambia la historia de la obra cada vez que monta el espectáculo, con el objetivo de intervenir la ciudad y hacer partícipe de ella a todos sus habitantes.
Según el argumento de La invitación, si bien tío y sobrina coincidieron en Santiago, ambos debían encontrarse primero. Por eso, el Señor Escafandra la buscó durante el sábado por la mañana, hasta que, agotado, decidió dormir.
El mismo sábado por la tarde, fue la niña quien, en patineta primero y luego en un barco -que estaba instalado sobre un camión con olas artificiales- salió a su encuentro, y lo encontró ubicado en la plaza Bulnes, frente al Palacio de la Moneda.
Al verlo, se abrazaron, ella bailó, y luego durmió en el regazo del tío, entre los aplausos y la euforia de los miles de asistentes, que incluso permanecieron de madrugada para tomarse fotos.
Desde el jueves, la ciudad ya permanecía con expectativa, tras la aparición de un géiser frente al mercado central, por donde supuestamente había ingresado el tío al país.
El viernes, la marioneta de la niña amaneció en un parque de Santiago, hasta donde llegó la presidenta Michelle Bachelet, para verla despertar, tomarse un baño, cambiar el pijama por un vestido verde y emprender su primer recorrido por la ciudad.