Generoso, ha entregado por décadas su guía y ayuda a quienes han precisado de ello; tenaz, ha logrado que prístinas selvas mantengan intacta su flora y su fauna; indagador, ha descubierto muchas especies animales; emprendedor, ha promovido iniciativas científicas, intercambios, becas, y publicaciones. Ingeniero agrónomo (graduado en la Universidad de Turín), misionero de la Congregación Marista, entomólogo, botánico, maestro, autor y políglota, a Giovanni Onore el destino no le ha escatimado vicisitudes y desafíos.
En 1971 su comunidad lo envía a la misión en Brazzaville, capital de la República Popular del Congo. Allí aprende francés (el idioma oficial). Luego lo envían a la selva, a convivir con la etnia de los pigmeos, todavía seminómadas. Entre ellos, mientras aprende su lengua, les enseña agricultura, crianza de animales domésticos, y elementos de escritura: tras cinco años el éxito obtenido es tal que el gobierno congolés pide su traslado como profesor a la Universidad de Brazzaville. Se extiende su prestigio como conocedor de flora y fauna, sobre todo de insectos. Forma el primer museo zoológico. Cinco años después, le llega desde Roma la orden de trasladarse a Ecuador. Las autoridades universitarias lo homenajean y le ofrecen el pasaje de avión. El vuelo lo lleva, con perfecta puntería, a la provincia Ecuador en la República de Zaire. Onore no pierde su jovial talante y, rectificado el rumbo, llega a Quito en 1980. En un viaje por la Sierra, el autobús se daña, él ayuda a que los pasajeros partan en otros vehículos y se queda solo. Por ventura, pasa por allí nuestro destacado científico Luis Romo Saltos y, llevándolo, se entera sobre el fornido extranjero: entusiasmado, lo invita a integrarse a la Universidad Católica. Onore ingresa como profesor de zoología. Transforma una pequeña colección de invertebrados en un importante museo, obteniendo de instituciones italianas lo que aquí falta en recursos. Durante otra excursión por las selvas, con un coterráneo ecólogo aficionado, escuchan ruidos extraños. Avistan un campesino que, con sierra mecánica, tala un formidable árbol. Les parece un crimen de lesa natura. ¿Cómo impedir que se repita? “Compra la tierra”, sugiere el amigo. “No tengo dinero”, confiesa Onore. Y, nuevo avatar, el dinero llegará de Italia, de su amigo. Onore adquiere el lote. Nace así la Reserva del Bosque Integral Otonga, ubicada por la vía Alóag-Santo Domingo. Otonga (nombre de la lombriz que convierte la basura en fertilizante) se vuelve un centro educacional sobre conservación de medio ambiente y biodiversidad. Es así mismo centro de promoción y estudios de científicos nacionales y extranjeros, y viene produciendo publicaciones destacadas. La más reciente: Plantas útiles de Otonga y los bosques nublados noroccidentales del Ecuador, de Quitigüiña, Oña y Vaca (2008), obra que revela usos generales y terapéuticos de muchas plantas poco o nada conocidas. También son numerosos los estudios científicos publicados por Giovanni Onore, quien ha ganado meritísimamente fama como entomólogo: su nombre está consagrado en decenas de especies nuevas.
Ecuador, a todas luces, se honra con su excepcional persona, cuanto ha hecho hasta hoy y cuanto conseguirá en el futuro, a favor del Ecuador y la ciencia.