- FEB. 01, 2010 - Foto - País - EL UNIVERSO
BAÑOS, Tungurahua. Con el cielo despejado se puede observar la expulsión de ceniza desde el cráter del Tungurahua.
Más de 40 explosiones de intensidad moderada generó el pasado fin de semana el volcán Tungurahua, en el centro de los Andes de Ecuador, cuya ceniza cayó en varios poblados de sus cercanías, informó el Instituto Geofísico (IG) de la Escuela Politécnica Nacional.
El informe señaló que se han producido 43 explosiones de intensidad moderada, acompañadas de fuertes ruidos y expulsión de material magmático.
Asimismo, se presentaron 27 sismos leves de largo periodo, relacionados con el movimiento de fluidos en el interior de la montaña, y 19 episodios de tremor constante, por las exhalaciones de gas y ceniza.
“La actividad del volcán se mantiene en nivel moderado a alto, con tendencia ligeramente ascendente”, precisó el IG.
Además, la ceniza expulsada en forma de nubes, por efecto del viento, se dirigió hacia el suroeste y oeste del coloso, indicó el Geofísico.
Las localidades como El Manzano, Cahuají y Pillate, aledañas al volcán, fueron y son afectados permanentemente por el polvo magmático que expulsa el coloso.
El IG garantizó vigilancia y monitoreo continuo del volcán para alertar a las autoridades y población, en caso de presentarse aumento en su actividad.
Vibraciones
Silvia Vallejo, técnica del IG en el observatorio de Guadalupe, explicó que las explosiones también provocaron vibraciones en ventanales de zonas aledañas al volcán.
Además, señaló que los bramidos son constantes entre moderados a leves, y la caída de ceniza se reportó especialmente en las comunidades de Cahuají, Choglontus y El Manzano, provincia de Chimborazo.
Asimismo, la mañana del pasado viernes llovió en la zona del volcán y, aunque no se produjeron lahares en la vía Baños-Pelileo, maquinaria pesada se dedicó a la limpieza del canal debajo de los puentes bailey y alcantarillado.
El Tungurahua, de 5.016 metros de altitud y situado a 135 kilómetros al sur de Quito, inició su actual proceso eruptivo en 1999 y, desde entonces, ha intercalado periodos o pulsos de gran actividad con lapsos de relativa calma