- FEB. 01, 2010 - Foto - Seguridad - EL UNIVERSO
Los seis procesados en el segundo día de la audiencia de juzgamiento ante el 2º Tribunal de Garantías Penales.
El 18 de febrero del 2009 se hallaron los cuerpos de las víctimas en su casa, en Lorenzo de Garaycoa entre Aguirre y Luque.
Teodora Dioselina Montalvo López fue llamada a declarar el pasado jueves en la Corte del Guayas por el asesinato de su hijo, Nelson Salinas, y su nuera, Mayra León Cruz, en el que está acusado como autor intelectual del hecho su ex esposo, Julio Salinas Chica, de 79 años.
En su versión contó por qué sospecha de su antes cónyuge ante los miembros del Segundo Tribunal de Garantías Penales, quienes después de escuchar a testigos, los alegatos de los abogados de las partes y verificar las evidencias probatorias prevén dar su sentencia a Salinas y otros cinco procesados la próxima semana.
El hecho ocurrió el 18 de febrero pasado, luego de que sujetos ingresaron al domicilio de la familia Salinas-León, ubicado en un edificio de cuatro pisos en Lorenzo de Garaycoa entre Aguirre y Luque.
Allí, además de robar dinero y otros objetos de valor del departamento asesinaron a la pareja, que profesaba la religión evangélica, asfixiándola con fundas de plástico en la cabeza tras ser maniatada con cinta aislante.
En la planta baja de la edificación estaba una ferretería, negocio que según la ex esposa de Salinas Chica, levantó con su esfuerzo.
El comentario lo hizo porque datos de las investigaciones señalan como principal móvil de las muertes el dinero, una herencia de por medio que ella había distribuido años atrás a dos hijos que tuvo con Salinas Chica y a una hija fruto de la relación de su ex conviviente con otra mujer, pero que ella había criado como suya.
Enfatizó que todo el capital que amasó durante su juventud lo repartió en partes iguales a sus vástagos. Mientras tanto, a su ex esposo le daba una mensualidad de 360 dólares.
“Yo trabajé, di todo el dinero. Trabajaba todos los días hasta tarde, incluyendo domingos, feriados”, remarcó la mujer.
Las pesquisas indican que el hijo de Salinas Chica guardaba la cantidad de 70 mil dólares en su residencia, lo que habría provocado que el procesado planifique los asesinatos.
Djalma Blum, representante de Montalvo y su hijo José Salinas Montalvo, madre y hermana de la víctima, manifestó que Juan Daniel Morán Cevallos, uno de los presuntos autores materiales de los crímenes, acusó a Salinas Chica de haberlo contratado para reunir a gente para deshacerse de su hijo.
Supuestamente la contratación se pactó por cinco mil dólares. Este “trabajo”, según la parte acusadora, también incluía la de matar a los nietos del septuagenario.
Blum sostuvo ante los jueces del Tribunal, la semana pasada, que Salinas Chica le abrió las puertas de ingreso a los supuestos asesinos para que sometieran a las víctimas.
“A Nelson (Salinas Montalvo) lo llevaron al estudio, con las manos atrás y con fundas de plástico en la cabeza. Se produjo una muerte lenta, agónica. Tuvieron (las víctimas) conocimiento de que se estaban muriendo”, sostuvo Blum.
La madre de la víctima expresó, con voz quebrada en su intervención como primera testigo del caso en la Corte, que empezó a dudar de su esposo cuando vio su actitud frente a la noticia de la muerte del hijo de ambos.
“Después de que mi nieta se liberó me fue a ver y me dijo: ‘Mataron a mi papá y a mi mamá’. No sabía qué hacer y le dije que llamara a sus tíos de la familia de la madre”, contó.
Relató que en su desesperación aquella noche bajó a tocar la puerta del dormitorio donde se encontraba su esposo. “Le di la noticia de lo que pasaba, pero no se inmutó”.
“Al pasar los días le dije: ‘¿parece que a ti no te afectó la muerte de tu hijo?... me dijo: ‘Ustedes las mujeres lloran por todo’”, expresó.
Sus sospechas aumentaron cuando la Fiscalía junto con la Policía fueron a la vivienda para detener a Salinas Chica. “Le tocaron la puerta y él solo salió y se vistió... nunca objetó nada por la muerte de nuestro hijo”.
La mujer manifestó ante el 2º Tribunal de Garantías Penales que el presunto parricida trabajaba poco en el negocio familiar y que dedicaba más tiempo al juego y a las mujeres.