- FEB. 01, 2010 - Foto - Internacional - EL UNIVERSO
DAVOS, Suiza. El ex secretario de la ONU, Kofi Annan (i), y el canciller de Brasil, Celso Amorim, quien recogió el premio al Estadista Global en nombre del presidente Lula da Silva.
Brasil y México reafirmaron su peso en la élite mundial durante la 40ª edición del Foro de Davos, marcando cada vez más distancias con el resto de América Latina, que parece alejarse de este centro de poder identificado con el liberalismo.
Si el caso de México es comprensible, pues su presidente, Felipe Calderón, es uno de los pocos mandatarios de derecha en América Latina, lo de Brasil es atípico y se vincula con la apertura de su mandatario Luiz Inácio Lula da Silva.
Ausente por un problema de hipertensión, Lula fue consagrado el viernes por el Foro de Davos como su Estadista Global, por el balance de una gestión que concilió crecimiento económico y justicia social.
El acto tuvo lugar en la misma tribuna en la que Lula sorprendió al mundo en el 2003 con un discurso en el que pidió luchar contra la pobreza ante una élite que miraba con desconfianza a “un operario sin diploma universitario y nacido políticamente en el seno de la izquierda sindical”, como él mismo dijo.
“Siete años después puedo mirar a los ojos a cada uno de ustedes, y más que eso a los ojos de mi pueblo, y decirles que Brasil, con todas sus dificultades, cumplió con su parte”, afirmó Lula en un discurso que leyó su canciller Celso Amorim.
Pero previamente el Foro Social Mundial, el mayor evento antiglobalización neoliberal del planeta, considerado el anti Davos, que se realiza en Porto Alegre, Brasil, alcanzó el clímax el martes cuando Lula fue recibido como un héroe y prometió dar en Davos una nueva perspectiva a banqueros y empresarios del planeta por causar el derrumbe económico.
A su vez Calderón, convertido en nuevo paladín de la lucha contra el calentamiento global, lanzó en Davos su cruzada de cara a la conferencia internacional sobre cambio climático de Cancún prevista a fines de año, que busca superar el fracaso de Copenhague.
El resto de la izquierda más radical latinoamericana: el boliviano Evo Morales, el venezolano Hugo Chávez y el ecuatoriano Rafael Correa, está claramente apartada de Davos y se mantiene exclusivamente del lado del Foro Social.
Colombia y Panamá
Colombia también mantuvo su presencia de la mano del presidente Álvaro Uribe, aunque con un perfil mucho más bajo, y Panamá llegó a buscar inversiones con su jefe de Estado, Ricardo Martinelli.
Chile
La mandataria Michelle Bachelet no fue a Davos por las elecciones, pero el presidente electo, el multimillonario empresario Sebastián Piñera, se estima que será asiduo concurrente.