La devaluación en Venezuela afecta hasta a los alimentos

Yuly Díaz labora en el call center de una productora de cosméticos, en el centro de Caracas. Vive en Los Teques, a 45 minutos del centro de la capital venezolana, y se preocupa porque pronto el valor del transporte público podría subir, como ya lo vienen anunciando, de boca en boca, quienes prestan ese servicio.

La mujer, casada y madre de una niña de 5 años, siente incertidumbre y temor desde que el presidente Hugo Chávez decretara, el 8 de enero pasado, la devaluación del bolívar, la moneda venezolana, frente al dólar estadounidense. “Pienso que me va a afectar mucho eso de la devaluación, porque al subir el dólar, todo escala, desde los alimentos. Esto se pone más duro”, dice.

Su duda, sin embargo, se contrapone con el anuncio del presidente Chávez de ordenar que el Ejército salga a las calles a controlar que nadie aumente los precios, algo  que ha dejado un saldo de más de 350  grandes negocios clausurados.

La duda de Yuli también contrasta con el criterio de familias conocidas que se identifican como chavistas y quienes ¬según dice¬ se muestran esperanzadas de que la situación económica del país mejore.

No obstante, para  analistas económicos y dirigentes gremiales, los temores de Yuli y de miles de venezolanos tienen razón, pues prevén una   fuerte subida de   precios y la inflación.

El bolívar, que se cotizaba oficialmente a 2,15 por dólar, a partir del 8 de enero tiene dos tipos de cambio en función del uso: 2,60 bolívares por dólar para las transacciones consideradas como prioritarias por el gobierno, como la importación de alimentos y salud, maquinaria y equipos para el desarrollo económico, ciencia y tecnología; libros y útiles escolares. También para las importaciones del sector público, remesas familiares, remesas para estudiantes en el exterior, embajadas y consulados.

La otra cotización se denomina dólar petrolero, de 4,30 bolívares por dólar. Además del    crudo, este valor se aplicará para los negocios de los sectores automotor,  comercio, telecomunicaciones, metalúrgico, informático, caucho y plástico, electrodoméstico, tabacos, bebidas y  otros. Hay un tercer grupo, el mercado paralelo, de permuta o negro, que creció en los últimos cinco años por las restricciones a la compra de dólares. Hasta el 8 de enero pasado se negociaba entre 4 y 5 bolívares; ahora está  a 6 y hasta 7 por dólar.

El ajuste monetario, como lo llama Chávez, llega en momentos en que el país cuna de la   Revolución Bolivariana, que se ha expandido por   la región,   enfrenta un alto índice de precios. La inflación cerró el 2009 en el 25,1%, según el Banco Central, lo que lo convirtió en el país con la mayor tasa de inflación de Latinoamérica, por cuarto año seguido. “El bolívar fuerte ha sido de goma, de plastilina, una vela que se ha consumido. Esto es producto de la enorme incapacidad en el manejo económico del gobierno”, señala  Trino Márquez, del Centro para la Divulgación del Conocimiento Económico, desde Venezuela.

El bolívar fuerte, que  rige a partir de enero del 2008, suprimió tres ceros a la  moneda anterior  y buscaba, según Chávez,  reducir la inflación. La tasa de cambio  controlada de 2.150 bolívares por dólar pasó a 2,15 bolívares fuertes por divisa.

Alfredo Michelena, de la consultora económica Analítica, dice que la medida cae cuando el país enfrenta un proceso de estanflación, “no crecemos y tenemos alta inflación”. La economía se contrajo el año pasado en un 2,5%. “Pese a que el Presidente dice que va a crear fondos, la industria privada ha sido diezmada   y está muy debilitada como para soportar este golpe. Las perspectivas no son de desarrollo. Se han hecho predicciones de que habría una restricción del 3%”, afirma Michelena.

Él y Márquez citan también como motivo de la devaluación  el aspecto político. “Se trata de inyectar dinero antes de las elecciones legislativas de septiembre, pero eso puede generar una gran inflación. Medida buena en lo político, mala en lo económico”, dice Michelena.

José Suárez Núñez, analista y periodista económico, coincide en que hay esa motivación: “Lo que busca es sumar plata para el gobierno. Si tenía que pagar a una persona 2.000 bolívares, al subir el dólar del petróleo al doble, tiene para dos personas”.

Ahí  hay una ganancia directa para Chávez. El petróleo proporciona el 95% de las divisas que entran al país en la actualidad. Los tres analistas cuestionan el uso que se ha dado a ese dinero en los últimos diez años, tiempo de Chávez   en el poder.

Pero pese a ser un país petrolero, Venezuela importa gasolina para consumo interno. Cifras oficiales detallan que el consumo de combustibles es de 700 mil barriles diarios; la mitad corresponde a gasolinas, pero hay un déficit de 100 mil barriles.

En materia de alimentos, Venezuela importa entre el  60% y 65% de los productos que consume. La carne de res llega de Uruguay y de Argentina; el pollo, de Brasil. “Por eso el impacto inflacionario de la devaluación va a ser muy fuerte sobre los pobres”, señala  Márquez.

Con datos oficiales y de otros organismos económicos, él detalla que, entre   1999 al 2009, el Estado venezolano ha recibido cerca de 550 mil millones de dólares por venta de petróleo y más de 400 mil millones de dólares por tributos internos, como el IVA, que hace dos años llegó al 16% y hoy está en 12%.

Sumados todos los ingresos,  Chávez ha dispuesto de 950 mil millones de dólares en una década (Ecuador no llegó a 100 mil millones  en ese lapso; en el 2010  la pro forma bordea los 20 mil millones). “Eso (950 mil millones) representa 80 veces   lo que se gastó en el Plan Marshall para la reconstrucción después de la II Guerra Mundial. Es una cifra colosal, gigantesca. Ha habido un irresponsable manejo de las finanzas, no ha habido planificación”, dice Márquez.

“Venezuela es de todos”, es el eslogan del gobierno bolivariano. Chávez reitera que el dinero no está en manos de las oligarquías, sino que sirve al pueblo y garantiza salud, subsidios para  pobres, vivienda y educación.

Pero no hay grandes obras. La autopista que debió hacerse para unir a Caracas con el oriente del país (de unos 700 km) solo ha avanzado unos 12 km, que se suman a los 60 km hechos en 25 años por otros gobiernos.

Tampoco se han construido embalses y centrales hidroeléctricas para surtir de agua a Caracas y a la zona central del país, que soporta actualmente de escasez, y para generar electricidad. El lunes 11, el gobierno decidió iniciar racionamientos de luz de cuatro horas, pasando un día, en la capital. Sin embargo, dos días después, estos se suspendieron por el descontento.

En el último año ha habido reportes de problemas en los hospitales, pues se ha privilegiado las brigadas y los médicos de barrio. Existen quejas por la falta de  modernización de puertos y aeropuertos. La que los venezolanos consideran la obra más grande de Chávez es el Metro 3, circuito que comunica a la parte sur de Caracas, así como el metro de Zulia y de Maracaibo.

Márquez señala el decaimiento de la producción en la industria siderúrgica. En la década de los noventa y hasta el 2005, el complejo siderúrgico del Orinoco aportaba mil millones de dólares; hoy está prácticamente parado, sostiene. “En la década del noventa tuvimos exportaciones no petroleras de  6.000 a 6.500 millones de dólares al año. Ahora no llegan a 3.000 millones de dólares”, indica.

“Las dos empresas siderúrgicas nacionalizadas por Chávez están paradas porque requieren de casi 1.200 megavatios de luz por día y hay que ahorrar para evitar más cortes a la población. Además, se estaban manejando las empresas de forma política”, refiere el analista José Suárez.

Márquez cita, en cambio, que un importante porcentaje de recursos se ha destinado para promover la Revolución Bolivariana y ayudar a países aliados.

Los analistas estiman que en el 2009 su país ha donado a Cuba, Nicaragua, Bolivia y Ecuador alrededor de 9 mil millones de dólares. Esto mientras a nivel interno hay problemas por el crecimiento de la informalidad en el empleo, que llega al 51%.

El Estado es ahora el principal empleador. De 1,3 millones de personas que formaban la administración pública, incluido   militares y Policía, en los últimos diez años, ha subido a 2,3 millones al 2009. La población total venezolana es de 28 millones.

Suárez dice que hay mucha nómina inflada, “muchas obras que se empiezan y no terminan, y un secreto informativo muy importante”. Márquez anota  también   la corrupción. En diversos círculos dice  que  se habla   de una nueva clase: la boliburguesía,   allegados al gobierno que tienen grandes fortunas.

Michelena ve debilidad en el Gobierno porque necesita dinero ya, para asegurar su mayoría en el Congreso.  A Yuli Díaz no le preocupa nada de eso. Hoy sufre porque teme que su sueldo de 1.400 bolívares ya no le alcance ni siquiera para lo básico.

Antecedentes: Monetarios
2003, febrero
Controles de cambio  sobre la moneda declaró el presidente Hugo Chávez. Era un esfuerzo por evitar la salida de capitales durante un periodo de disturbios políticos. Fijó el bolívar a 1.600 por dólar e introdujo restricciones sobre las compras de divisas.

2004, febrero
Se da la primera devaluación. Se fijó en 1.920 bolívares por dólar.

2005, marzo
Segunda devaluación en el régimen de Chávez. Se determina un cambio a 2.150 bolívares por dólar.

2008, enero
Para intentar  “reducir la inflación y facilitar el sistema de pagos nacionales, adecuándose a los estándares internacionales respecto a las cifras y el número de billetes que debería portar cada persona”; se determina una reconversión monetaria que eliminó tres ceros al bolívar. Entonces Chávez dijo que ponía en circulación el “bolívar fuerte” (foto).

2009, diciembre
La inflación anual se cierra en el 25,1 por ciento, la más alta de América Latina. En el rubro alimentos, el índice llegó al 34%, pero informes independientes citados por analistas refieren que sería del 48%.

2008, enero
Época parcial de bonanza en materia cambiaria, cuando los precios del petróleo llegaron a niveles máximos y los viajeros tenían fácil acceso al tipo de cambio oficial de 2,15 bolívares el dólar. Desde el 2009 esto cambió, cuando cayeron los precios del crudo; el Gobierno ha reducido la asignación de dólares baratos.