Banana Republic
Decíamos, ayer, que las ofensas públicas al Canciller y a los miembros de la Comisión Técnica del proyecto ITT-Yasuní fueron una falta muy grave. Queremos agregar ahora que ese error del Primer Mandatario podría trascender además nuestras fronteras.
Decimos esto porque quien llevó la propuesta al mundo no fue un grupo privado sino el Gobierno del presidente Rafael Correa. Él conocía la iniciativa y la avaló. De tal modo que al decir ahora que los estados que se interesaron deberían meterse su dinero "por la oreja", se le ha infligido una ofensa gravísima a esos estados extranjeros que lo único que hicieron fue brindar atención, e incluso apoyo inicial, a una iniciativa ecuatoriana, la única que en los tres últimos años alcanzó algún impacto favorable para nuestra imagen.
Hubiese sido más acertado advertir previamente de cualquier error y corregirlo, y no retractarnos de la manera en que lo hemos hecho.
El término Banana Republic se refiere a aquella etapa en la que ciertos países latinoamericanos eran gobernados por presidentes autoritarios que un día hacían y a la mañana siguiente deshacían, a capricho; en los que no se podía confiar; y culpables, por eso mismo, del subdesarrollo de la región.
