Jueves 14 de enero del 2010 Arte y cultura

En Monte Olivo se sepultaron los restos de Carlos Bonilla Chávez

QUITO

Los restos del músico Carlos Bonilla Chávez, conocido como el “padre de la guitarra clásica”,  descansan, desde el martes pasado, en el camposanto Monte Olivo, junto con los de su esposa, fallecida hace 4 años. El compositor quiteño murió el domingo anterior, tras estar aquejado de varias dolencias.

Bonilla, quien nació en 1923, fue guitarrista, contrabajista  y compositor. Estudió en el Conservatorio Nacional de Música, en donde se graduó en contrabajo. Como autodidacta aprendió técnicas de guitarra, adquiriendo un estilo personal que lo llevó a fundar esta especialidad como materia en el Conservatorio Nacional de Música.

Se desempeñó como profesor de guitarra en esa institución desde 1952, así como de contrabajo. Bonilla fue uno de los fundadores de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), en 1956. Estuvo durante más de 30 años en esa institución hasta que la dejó en 1985. Fue, además, solista y dio recitales y presentaciones en EE.UU. y otros países de América Latina. Se desempeñó como director de Coro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.

Entre sus composiciones más sobresalientes están Atahualpa y Cantares del alma, sin dejar de lado albazos, sanjuanitos y otros ritmos tradicionales de la música popular ecuatoriana.

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