domingo 03 de enero del 2010 Editorial

Agencia de noticias

Crear una agencia de noticias del Estado no es una mala noticia. O mejor dicho, no debió serlo. En realidad por allí debió comenzar la Revolución Ciudadana, ya que si alguna obligación tienen los gobiernos ante la ciudadanía y los medios de comunicación es la de informar de manera profesional y bien organizada de todas sus actividades y opiniones; y para eso, una agencia de noticias es el vehículo idóneo, no dos canales de televisión al aire, tres canales por cable, dos periódicos, una docena de radios y quién sabe cuánto más.

Lo malo es, precisamente, que la nueva agencia llega apenas como la cola de ese monopolio cada vez más gigantesco de medios de comunicación en manos del Gobierno, lo que hace suponer que lejos de convertirla en un órgano de información y opinión oficial, lo que se busca es disponer de un nuevo medio para la publicidad estatal.

Publicidad, además, como todos podemos constatarlo, que no se apoya en hechos y datos sino en el manejo hábil de las emociones, el miedo, la esperanza, el sentimentalismo.

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