Analistas ven características de LFC en gobierno de Rafael Correa

La reciente decisión del Banco Central: transferir parte de la reserva a la banca pública sin garantías, tras la advertencia del presidente Rafael Correa, muestra la dependencia que ese organismo comienza a tener del Ejecutivo, según analistas.

Para el ex vicepresidente de la República León Roldós, este hecho guarda una similitud a acciones tomadas en el gobierno de León Febres-Cordero (1984-1988), fallecido hace un año a causa de cáncer pulmonar. “Me recuerda que León Febres-Cordero hacía que el comité ejecutivo de la Junta Monetaria se reúna en la Presidencia para hacer lo que quería”.

El autor de Abuso del poder, en donde se critica las prácticas del régimen de Febres-Cordero, dice que lo actuado por el Central (que difiere con lo que el directorio acordó un mes atrás cuando pidió garantías para transferir esos  fondos) pone en manifiesto una forma absolutista y abusadora del poder. “Aquí lo que hubo fue una pataleta, de que se debía cumplir lo que él decía”.

Aunque las corrientes ideológicas separan a los gobiernos de ambos mandatarios, el ex alcalde de Cotacachi, Auki Tituaña, señala que hay semejanzas en la forma “prepotente de instruir acciones de Gobierno”. Eso, según él, se advierte en el trato que Correa tiene con ciertos organismos como la Asamblea, donde registra  mayoría.

Al extinto líder socialcristiano se lo criticaba por direccionar las decisiones de la bancada del PSC en periodos cuando el partido llegó a tener hasta el 35% de  puestos del Congreso.

Tituaña afirma que la actual Asamblea “tiene una fuerte dependencia de Carondelet”, como ejemplo cita el tratamiento del proyecto de Ley de Aguas.

Para César Montúfar, asambleísta por Concertación Democrática, hay una matriz caudillista en el ideario político de Correa que se aproxima a LFC;  una matriz donde la visión de líder y el carisma abren el camino para que alrededor de él se aglutine “una fuerza que rompa el statu quo”.

Pese a que Correa ha cuestionado al régimen de LFC –vinculando su figura a la partidocracia–, hay quienes cuestionan que su administración cobije a funcionarios que estuvieron en ese y otros gobiernos.

Mauro Terán, ex magistrado, quien acusó este año a Alexis Mera de ejercer como abogado después de asumir como asesor de la Presidencia y de rondar la Corte de Justicia, aduce que si en el Gobierno de LFC se señaló que había injerencia política en la Corte , “ahora la injerencia es servil”. Mera ha calificado de mentiroso al ex magistrado.

Otro aspecto cuestionado del régimen de LFC es el arremeter fuertemente contra quienes disentían con él. Unos comparan esa característica con la constante agresión verbal de Correa en contra de lo que él considera oposición. Pero actores sociales dicen que este Gobierno aún no llega a esos niveles.

Alicia Garcés, del Centro para la Investigación y el Desarrollo de los Movimientos Sociales del Ecuador, afirma que “aunque (Correa) tiene una actitud bastante prepotente, hasta ahora no veo que haya usado el aparato estatal para cohesionar a la comunidad como lo usó LFC”.

Billy Navarrete, secretario del Comité Permanente por la Defensa de los DD.HH., cree que actualmente no hay una represión política como en el gobierno de LFC. “La guerra sucia se vivió en el Ecuador en ese gobierno”.
 Si bien Rafael Correa “avanza con una violencia verbal que lo caracteriza, el gobierno de Febres-Cordero fue más allá” con sus oponentes.

La activista Garcés pondera que Correa enfoque su discurso hacia la participación de sectores sociales, a diferencia de LFC, pero siente preocupación con algunas prácticas clientelares, como la entrega de bonos como un mecanismo de buscar el voto campesino.

Monumento
El comité presidido por monseñor Antonio Arregui anunció ayer la construcción de un monumento a León Febres-Cordero. Este será de  bronce y medirá unos cuatro metros de alto, se levantará  en la Plaza que lleva su nombre, al inicio del Malecón 2000. La obra costará unos 400 mil euros ($ 597 mil), se construirá en seis meses y se financiará con los aportes voluntarios del comité, también se prevé una colecta pública para recoger fondos.