- DIC. 04, 2009 - Foto - País - EL UNIVERSO
COLONCHE, Santa Elena. La cosecha de sandía es calificada como exitosa por los agricultores de esta población, aunque estos se quejan de las pocas ganancias que obtienen debido a la presencia de intermediarios.
JULIO MORENO, Santa Elena. El agua es escasa en esta comunidad. Los habitantes recurren a pozos para obtener el líquido.
La sequía que soportan varios sectores del país también pasa factura a la provincia de Santa Elena. Las poblaciones rurales son las más afectadas.
El fenómeno El Niño que se registró en los años 1982 y 1998 ocasionó el colapso de las albarradas que se construyeron en la zona para almacenar agua para uso agrícola y ganadero.
En comunas como San Vicente, Las Balsas, Corozo, Ceibitos, Sube y Baja, Febres Cordero, Salanguillo y La Barranca, el sistema de riego en muchos casos está fuera de uso, subutilizado o incompleto. Faltan canales, por lo que se deja de irrigar 100 hectáreas.
Mientras que en comunas como La Aguadita, Salanguillo, Calicanto o San Miguel, los propietarios de cabezas de ganado usan bombas se succión para extraer el agua de los pozos para dar de beber a las reses. Esto no ha sido suficiente, por lo que contrataron tanqueros para entregar agua.
“Es realmente difícil para nosotros darles de comer a nuestras vacas. Los animales ya no tienen qué comer porque todo está seco”, expresó Ramiro Pozo, comunero de Salanguillo.
La Dirección Provincial Agropecuaria de Santa Elena (Dpase) aplica un plan de acción a corto y mediano plazo para prevenir la sequía con la entrega de agua a través de tanqueros, así como raciones alimenticias y suplemento vitamínicos para las ganaderías.
Además se busca rehabilitar infraestructuras para el almacenamiento de líquido y la construcción de nuevos pozos de agua en sitios donde no existan problemas de salinidad.
Mientras, a mediano plazo se tiene programado un proyecto de reforestación y protección de riberas de ríos y afluentes.
El tema de la sequía también ha originado un fenómeno migratorio. Cientos de personas abandonan las localidades rurales a otros centros poblados.
Este es el caso de los hijos de Paulino Tigrero, de 74 años, y Vicenta Quimí, de 66, de la comuna Sacachún, en la parroquia Julio Moreno. Ellos ya no viven con sus padres porque salieron de esta localidad en busca de un mejor futuro.
“El agua es como oro líquido, son pocas las personas que quedan en el pueblo, por esto solo las personas mayores nos hemos quedado”, dijo Tigrero.
En esta comuna, el único pozo de agua dulce que abastece a la comunidad está prácticamente seco. Hay otro que lo comparten moradores, ganado y animales de granja, que lo utilizan como bebedero.