Martes 01 de diciembre del 2009 | 12:45 País

Ecuatoriano Samper tomó la alternativa en una gran jornada taurina

QUITO

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El torero ecuatoriano Álvaro Samper en la tercera corrida de la feria "Jesús del Gran Poder 2009", el lunes. Cortó dos orejas de su primer enemigo tras una faena vibrante.

El torero francés Sebastián Castella logró abrir la puerta grande, este lunes, en la tercera de abono, al obtener dos orejas como premios a su enorme faena lidiando al quinto de la tarde, en la Feria Jesús del Gran Poder 2009, realizada ante plaza llena, con 15 mil asistentes.

Las trofeos fueron exigidos por el público, luego de presenciar una actuación sobria, vibrante y llena de emoción frente al toro de nombre "Geniecillo" que mostró muy buenas condiciones para embestir hacia el espada.

En su primera salida, Castella también tuvo una lucida actuación, ante "Gobernador II", al que le dio un gran juego a pesar de que el astado no hizo mucho caso al amague con el capote ni con la muleta y en varias ocasiones intentó buscar el cuerpo del torero. Fue cuando Castella mostró su valentía y gran parte de su faena fue desarrollada a pocos centímetros de la cabeza del burel.

Otro de los triunfadores de este lunes fue el torero español, David Fandila, El Fandi, quien se constituyó en figura importante en la tercera de abono de la Feria Jesús del Gran Poder. Al inicio de la corrida, El Fandi, fue el padrino del ecuatoriano, Álvaro Samper Campuzano, en el día de su alternativa como matador de toros.

El Fandi volvió a lucirse, especialmente, con su primer toro, de nombre Gobernador, al que logró dominarle para ganarse una oreja jadeada por la concurrencia. La oreja también fue un reconocimiento a su reiterada demostración de calidad para la colocación de banderillas, en una suerte de la que se deleitó el público, al mirar la espectacularidad con la que el español dejó los reiltetes sobre el lomo de sus enemigos.

El torero español no tuvo mayor fortuna con su segundo astado, ya que el animal se dañó la pezuña de su pata izquierda y ello le impidió que pudiera embestir con fuerza.

El ecuatoriano, Álvaro Samper Campuzano, tuvo un auspicioso "doctorado", especialmente, porque demostró que tiene muchas condiciones para ejercer este arte. Para el ecuatoriano, el paso dado ayer fue un sueño cumplido, ya que desde niño había ambicionado con vestir de luces y torear con plaza llena, tal cual sucedió ayer, en el coso de Iñaquito. Criado entre becerros, pasto y familiares muy apegados a la fiesta de los toros, Samper había puesto la mira en esta profesión, a pesar del esfuerzo de sus padres porque estudiara para desenvolverse en otra profesión. El capote y la muleta, que cuando era niño, fueron sus juguetes preferidos, se han transformado desde ayer en las principales herramientas para buscar el triunfo en este competitivo campo.

En varios pasajes de la corrida, Samper Campuzano desarrolló su faena, con matices de un toreo importante, aunque también dejó ver que le falta plaza, es decir, un trajinar más intenso por los ruedos. Samper, con 26 años de edad, tiene un futuro promisorio en el mundo taurino.


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