Domingo 22 de noviembre del 2009 País

Con asesoría italiana, joyeros de Cuenca mantienen tradición

Sandra Ochoa | CUENCA

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CUENCA. Dante, Paolo, Andrea y Aurelio Mortet fueron los capacitadores del curso sobre la elaboración y acabado de joyas.

El agudo martilleo sobre las láminas de plata, el zumbido de los motores de perforación y el intermitente soplido de las soldadoras se convirtieron durante un mes completo en la sinfonía que 24 artesanos produjeron en los talleres de la Asociación de Joyeros del Azuay (AJA), capacitados por cuatro instructores de la Bodega Mortet, de Roma.

Los italianos son parte de la saga Mortet, que se inició en 1889 y  en la actualidad –con la quinta generación dedicada al arte– destacan como joyeros oficiales del Vaticano y la Presidencia de su país.

Su arte recorre museos y espacios destacados y conocidos por la joyería en el planeta, según Dante Mortet.

El joyero italiano agrega que a mediados de este año entregaron en la Presidencia de Estados Unidos una de sus obras; asimismo, en el 2006, cuando la selección italiana ganó el Mundial de Fútbol, realizaron una copia de la Copa para cada seleccionado; y en meses pasados  fueron a Cuba para entregar una encomienda del ex presidente  Fidel Castro.

Las técnicas ancestrales y las nuevas, legadas tras generaciones, se transmitieron a los joyeros becados de la AJA, en un curso para elaboración y acabado de joyas y objetos artísticos de plata, con el compromiso de que se instaure la Escuela Taller de Joyería del Azuay.

Pero no solo se transfirió el conocimiento, además, el Gobierno de Italia donó al nuevo espacio de capacitación maquinaria, entre laminadoras, centrífugas, troqueladoras, baños galvánicos, cera, esmaltes y breas, que alcanzan un monto de 60 mil dólares.

La gestión de Enrique Arízaga, un cuencano radicado en Italia que impulsa proyectos culturales sin dejar de relacionarlos con su ciudad natal, logró esta segunda enseñanza, dice Dante Mortet, el miembro de la familia que mejor se expresa en español.

Por la intervención de Arízaga, el Gobierno ecuatoriano  dispuso un convenio para continuar con el proceso de estudio y becas a los mejores y más jóvenes artesanos en Italia.

Hace dos años ese país donó mesas de trabajo a la AJA y becó a Fausto Moreno, quien realizó una pasantía con la familia Mortet, lo que a su vez marcó el sendero para que el grupo de artesanos cuencanos capacitados impulse la creación de la Escuela Taller en Cuenca.

Discapacitados y niños
Luego de la capacitación, los artesanos cuencanos se comprometieron a replicar el taller a los 280 asociados, pero además, incluir cupos para personas con discapacidad, niños de la calle y presos. También las esposas y los hijos de los agremiados  se comprometieron a continuar el legado morlaco.

“Cuando toda la familia está integrada, las crisis se solventa de mejor manera”, asegura Mortet, quien tradujo lo que su padre y sus primos afirmaron en italiano, “los joyeros cuencanos son hábiles, las obras de arte se crean con técnica, pero sobre todo con pasión”.

Para Alicia Ochoa, una de las tres mujeres que participaron en el curso, quien se dedica desde hace ocho años a la joyería, la pasión es el principio para la innovación y para cosechas productivas.

Durante el taller, donde las bromas entre capacitados y capacitadores fueron la tónica principal; también los italianos dejaron enseñanzas humanas como la solidaridad, el buen humor, el compañerismo y la unión familiar.

Exposición
Al concluir el curso con la familia italiana, los 24 joyeros becados realizaron una exposición  en la galería del Centro de Investigación de Artesanía Popular (Cidap), y el 50% de lo que se recaudó con la venta de las piezas elaboradas durante la capacitación se entregó para obras que efectúa Acción Social Municipal.

Gabriela Vélez Tamariz, presidenta de ASM, calificó a Cuenca como una ciudad de artesanos y destacó que emprenderá un plan de promoción de las obras a nivel nacional e internacional.

Vélez resaltó que los recursos de la venta de las joyas se sumarán a la colecta solidaria en beneficio de familias de escasos recursos económicos, personas con discapacidad y niños con síndrome de Down.

Hernán Asmal, presidente de la AJA, recordó que la joyería cuencana es reconocida a nivel nacional desde antes de la época de la Independencia.

“Los joyeros cuencanos aportamos con la fabricación de armas para que se efectúen las batallas de emancipación del país”, aseguró el comerciante.

Agrega que, según datos históricos, la marginación política que afectó a la región sur del país no obstaculizó el desarrollo de las artes y las artesanías de esta región.

Destacó que las familias cuencanas, como Vera, Avilés, Vega, Merchán Sánchez, Rodríguez, Ayora, mantienen sus talleres desde la década de los setenta hasta la actualidad y precisamente ellos empezaron a conformar grupos de exportadores a inicios de este año.

Detalles: Artesanos
Asociados
La Asociación de Joyeros de Azuay (AJA) produce joyas en oro y plata desde 1945. El próximo 12 de diciembre celebrará 64 años de fundación y para Juan Orden, uno de sus asociados, las enseñanzas de este año motivan al gremio para continuar con el oficio de la joyería, que hasta hace un lustro decayó por el costo de la materia prima que se tornó casi inalcanzable, señaló


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