- NOV. 22, 2009 - Foto - Fútbol - EL UNIVERSO
QUITO. Los chullas fueron séptimos en la primera etapa. Pese a sus líos económicos hoy pueden llegar a la final del campeonato nacional.
Ha sido una temporada de crisis que podría terminar con la defensa del título de campeón ganado en el 2008. Las batallas fuera de la cancha han sido tan complicadas como las que debió encarar el equipo de Rubén Darío Insúa. Y en ambos escenarios Deportivo Quito se mantiene a flote. Pese a sus graves problemas necesita un punto para clasificar hoy a la final.
Los chullas han soportado varias huelgas de la plantilla por atraso en el pago de salarios. Cambios de presidentes y la destitución momentánea del DT Insúa por apoyar las peticiones del plantel y su casi inmediata reincorporación, por pedido de los futbolistas. También exigencias del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) e incautación de taquillas por parte de la Secretaría de Rentas Internas (SRI), a quienes también les deben.
D. Quito quedó con un déficit superior al $ 1’500.000, como resultado de la obtención del título en el 2008, un logro que enorgulleció al club, que no era campeón desde 1968, pero que hundió a la institución en una deuda hasta hoy impaga.
El primer cambio de directorio (en diciembre pasado) provocó una variante en la conducción técnica. Jorge Burbano, que reemplazó a Fernando Herrera, no renovó con Carlos Sevilla y llegó Insúa.
Surgieron los problemas económicos que causaron paralizaciones de los entrenamientos, antes del torneo nacional y la Copa Libertadores. La falta de actividad se reflejó en el campo de juego y finalmente el Quito quedó fuera de la Libertadores en primera ronda.
A la deuda con el plantel se sumó otra de $ 36.755,37 con el IESS por mora patronal y dos con el SRI. Una producto de un juicio coactivo por $ 95.784,15, del ejercicio fiscal del 2007 y otra de $ 689.125,23, por no cancelar las retenciones y cobros del Impuesto al Valor Agregado (IVA) durante el 2008.
Santiago Ribadeneira ganó en junio la presidencia club (sucedió a Ricardo Acosta) y en cuatro meses estabilizó el mando dirigencial y de un equipo “en quiebra, por un patrimonio negativo que se aproxima a los $ 5’000.000”, explica.
La calma económica llegó acompañada de la clasificación a la liguilla. El directivo financió al club con nuevos auspiciantes y consiguió poner al día a los futbolistas en sus salarios, pero la deuda mayor se mantiene. “Tomamos el control de la situación y conformamos un cuerpo solidario con la directiva”, refiere Ribadeneira.
De su gestión, el presidente chulla destaca tres aspectos claves. “La unión de la directiva, la confianza generada para inversión de capital y la inyección de capital para que un equipo que no genera ingresos cumpla con sus obligaciones, hacen que el plantel esté enfocado en cumplir con su trabajo dentro del campo de juego para obtener los resultados”, dice.
$ 5
MILLONES DE DÉFICIT
El patrimonio negativo del club chulla llega a esa cifra, según dijo su presidente, Santiago Ribadeneira, el pasado 29 de octubre.
$ 5
MILLONES PAGARÍA SEK
Ese grupo inversionista se haría cargo del pago de los pasivos chullas. Se planea un proceso a largo plazo para capitalizar al club.