Hay muy buenas universidades (USFQ, Espol, otras) y muy malas. No hay duda y deben mejorar. Por eso el Conea ha publicado su evaluación que es absolutamente irresponsable como mecanismo de clasificación y sanción…
pero puede ser un embrión de algo necesario: un sistema amplio de información. Una cosa es informar para que la gente tome decisiones, otra cosa pensar que se pueden establecer estándares y clasificaciones e incluso sugerir que así se cierren actividades privadas. Con esto se crea un monopolio para los centros existentes.
Ni el Gobierno ni el Conea entienden que la calidad universitaria es algo muy relativo. ¿Se da mejor educación con maravillosa infraestructura? ¿Es necesaria la investigación cuando existen excelentes universidades dedicadas solo a la buena docencia? ¿Profesores a tiempo completo, eventualmente encerrados en el mundo académico, son necesariamente mejores que profesores a medio tiempo integrados al mundo real? En todos los parámetros, hay una amplia gama de lo que puede ser bueno o malo. Siendo el parámetro esencial uno solo: la calidad de los estudiantes egresados (¿habla de eso el Conea?). Y eso también es relativo. ¿Es mejor el que ha seguido un currículo estricto o una formación más amplia? ¿El que ha desarrollado más pensamiento crítico o más técnicas?
Por eso la pregunta esencial es: ¿quién decide? Muchas entidades (incluyendo el Gobierno) pueden informar, pero decidir realmente quién sirve, solo lo puede hacer el usuario: estudiantes, profesores, los que contratan a los estudiantes. Ahí se decide. Y eso solo se logra con libertad, competencia y diversidad.
En definitiva lo que el sistema universitario requiere es:
1) Programas masivos de crédito que los estudiantes luego paguen cuando entren a la vida profesional. Un universitario es un privilegiado que debe asumir esa responsabilidad. No es aceptable el argumento que por razones de oportunidad e igualdad social la universidad debe ser gratuita. Nadie debe ser excluido por razones económicas, pero paga sus estudios posteriormente cuando trabaje. Esto abre la opción para que los estudiantes con este apoyo financiero pongan en competencia al conjunto de universidades. Cada uno escoge lo que mejor le conviene.
2) Las propias universidades van a presionar a la mejora de los profesores, pero si se quiere ir más lejos hay un sistema simple: que parte del pago de los estudiantes vaya directamente al profesor que el estudiante escoge por sus cualidades.
3) Que haya la información más completa sobre lo que son las universidades: infraestructura, programas, nivel de los profesores, situación de los egresados, evaluaciones diversas públicas o privadas. Así los estudiantes escogen en conocimiento de causa, y las instituciones también contratan en función de información más amplia. Se debe naturalmente sancionar, vía judicial a quien engaña en la información, porque es una clara violación a los derechos de los demás.
4) ¿Quiere agregar algo más? Bueno, ciertos estándares mínimos relativos, por ejemplo, a los niveles educativos de los profesoresy a lo que requiere tal o cual título.
… pero al final lo esencial es que los usuarios informados decidan. Así funcionan las sociedades de responsabilidad.