En la década de los noventa existió Conasa (Compañía Nacional de Seguros), cuyos accionistas eran el Ministerio de Agricultura, el Ministerio de Finanzas y el Banco Nacional de Fomento; aseguraban los créditos que daba este banco, pero vinieron sequías e inundaciones y Conasa no reaseguró y no pudo cumplir con los agricultores, quienes quedaron completamente estafados y desamparados.
Después de algunos años, con la experiencia anotada, el BNF contrata directamente los seguros con algunas compañías privadas dedicadas a este menester, las cuales tampoco cumplen con el agricultor empobrecido, con el sembrador, a quienes les descuentan un oneroso monto –dizque para asegurarle el cultivo– y muchas veces obligatorio, previo a la aprobación del crédito. Realizado el cultivo y los trabajos correspondientes, como la preparación del suelo, la deshierba, la fertilización; y si por A o B motivos escasean las lluvias y el agricultor aguarda dos y hasta quince o veinte días con la esperanza de que caerá agua, y si después decide ir al BNF a denunciar la pérdida del desmonte, luego le enviarán a un supervisor a inspeccionar y constatar la tragedia. Pero cuando quiera cobrar el seguro, la compañía aducirá que dentro del contrato existe una cláusula en la que obliga al contratante a denunciar el siniestro dentro de las 72 horas de ocurrido, consumándose así el perjuicio, ya que el agricultor muchas veces no sabe ni leer ni sabe de seguros.
Lo mismo sucede cuando hay demasiada lluvia y se inunda la siembra. Asimismo, orando a la Divina Providencia, el campesino espera a que bajen las aguas por varios días. Llega el supervisor del BNF y se repite la funesta historia. Esto ya lo hemos denunciamos ante autoridades del BNF en una mesa de trabajo en el Centro Agrícola Cantonal de Daule. Incluso pedimos, inútilmente, que no volvieran a contratar ciertas aseguradoras que lo único que aseguran es su ganancia, en detrimento del arruinado productor, ganancia que de pronto podría tener resultados iguales o más sorprendentes que el mismo SOAT (Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito). La agricultura es para nosotros una ocupación, no un negocio.
Lautaro Antonio Arreaga Rivas,
agricultor, Daule