- NOV. 08, 2009 - Foto - Comunidad - EL UNIVERSO
YAGUACHI, Guayas. Johnny Villacís, junto con su esposa, Ana Pinguil, asisten a la Basílica Menor de Yaguachi una vez a la semana para orar.
Miró al santo a los ojos y por dos minutos su único movimiento fue el de una respiración lenta que lo mantenía sumergido en el misticismo bajo el que hacía su pedido. Su rigidez se rompe cuando se mueve, hacia adelante, toca el manto de la estatua y se santigua para sentir que toma un poco de divinidad.
Visitar a San Jacinto, en la Basílica menor de Yaguachi, para pedirle por la salud de su familia y por su trabajo, es la costumbre que Johnny Villacís, de 33 años, mantiene desde que recuerda, pues su padre lo llevaba desde Durán hasta esa iglesia para asistir a misa y rezar.
Este templo es el principal de la nueva diócesis de Yaguachi, creada el miércoles pasado por decreto del papa Benedicto XVI y donde monseñor Aníbal Nieto fue nombrado obispo.
Esta sede de la diócesis, según el arzobispo de Guayaquil, Antonio Arregui, se eligió entre poblaciones como Milagro y Durán, por ser la comunidad más antigua en ser evangelizada con la llegada de los sacerdotes dominicos en el siglo XVII, quienes a su vez trajeron a San Jacinto, patrono polaco, y lo integraron a la comunidad.
La devoción al santo es diferente ahora, cuenta Eva Franco, de 92 años, quien explica que después de escuchar del nombramiento de la basílica como sede de la diócesis sintió “la esperanza de que las personas quieran de nuevo a la iglesia”, pues conoce a muchos, en el cantón, que han cambiado su religión. Además, refiere, ir a misa no tiene la misma solemnidad de antes y solo ve la iglesia llena cuando son las fiestas de su patrono.
El jueves pasado, después de que el último de los tres visitantes de la mañana salió, el templo quedó vacío. Cerca de sus puertas –abiertas desde las 07:00– solo juguetea Romina López, de 4 años. Su mamá, Deleyde Abad, trabaja como secretaria en la iglesia y sus conversaciones son el único susurro constante. Según Abad, hasta las 19:00 solo se acercan a rezar unas 20 personas.
Poder realizar una evangelización más eficaz y atender desde más cerca a los feligreses, además de reforzar el conocimiento de los principios de la iglesia son las razones por las que, según Arregui, se presentó este proyecto ante el Papa en octubre del año pasado, cuando una delegación de la Arquidiócesis viajó a Roma por la canonización de Narcisa de Jesús.
Según un estudio realizado por la Iglesia desde hace dos años, en esta zona se han cambiado de religión entre el 5% y el 6% de los feligreses.
Estas estadísticas no preocupan, dice Arregui, pero evidencian un problema como la falta de conocimiento en las doctrinas de la Iglesia, lo que hace más fácil que los fieles se cambien de religión, pues no saben cómo aplicar el “criterio cristiano” en sus acciones.
“Son fieles que creen, pero no saben quién es Abraham, cuáles son las bienaventuranzas, ni cuál es la doctrina de la Iglesia”. Eso, según Arregui, es lo que define a los “católicos emocionales”, “quienes son la mayoría de las personas de la zona”.
Por ello, explica, que promover los sacramentos es uno de los principales objetivos de la nueva diócesis, a los que se suma la creación de por lo menos cuatro parroquias en Naranjal y Bucay, además de la formación de alrededor de 12 escuelas.
Aníbal Nieto, nuevo obispo de Yaguachi, afirma que su acercamiento tanto a sacerdotes de la zona como a la congregación empezará el 28 de noviembre, cuando se posesione el nuevo obispo auxiliar de Guayaquil, Guido Minda, aunque dice que no será hasta febrero que se establezca en la Casa Episcopal.
Nieto afirma que el trabajo será arduo al principio, pues a su cargo tiene 46 parroquias, 363 capillas y 2 santuarios.
Hasta que asuma su cargo, estará trabajando en los preparativos para la ceremonia de posesión en la diócesis, evento que se realizará en febrero y que reunirá a todos los obispos del país, pues “es una celebración de bienvenida a la familia”.
Mientras Nieto prepara la ceremonia, Gema Hato, una profesora del sector, espera que el obispo se acerque a la comunidad para explicar lo que será la nueva diócesis, pues hasta ahora lo único que ha escuchado es que van a tener un reconocimiento especial.

Textuales: Creencias
Antonio Arregui
Arzobispo de Guayaquil
“Hay que trabajar contra el influjo negativo de lo utilitario, de la codicia y contra el descuido de los valores”.