Domingo 08 de noviembre del 2009 Comunidad

Alumnos de 47 colegios terminaron instrucción

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Los estudiantes recibieron un certificado por su participación. El capitán Patricio Flores entregó el diploma a Eduardo Benítez.

Adrián Romero Burgos, de 18 años, dice que la experiencia vivida en el Fuerte Militar Huancavilca le servirá para toda la vida. Los valores, el amor a los símbolos patrios y la disciplina son parte del aprendizaje que recibió durante el curso de instrucción militar estudiantil voluntaria y acción cívica.

Romero, estudiante del colegio Provincia de Los Ríos, fue parte de los 1.300 alumnos de 47 planteles fiscales y particulares que asistieron cada sábado a este recinto militar desde agosto pasado hasta ayer, cuando se realizó la clausura.

“Se aprende a valorar a los demás sin importar su condición”, reflexionó Romero luego de recibir su diploma de asistencia a esta actividad estudiantil que deben cumplir los alumnos que cursan el tercer año de bachillerato para poder graduarse.

Durante el acto de clausura, la joven Jennifer Vanesa Jaime Mazamba, del colegio particular Mayor Horacio Sotomayor, recibió un diploma y una placa en reconocimiento a su destacada participación.

“Uno aprende que la vida militar es dura y de una experiencia única”, comentó Jaime al indicar que algunos compañeros están entusiasmados con seguir la vida militar.

Luis Pozo, jefe de instrucción, manifestó que cincuenta instructores, entre oficiales, sargentos, cabos y soldados, fueron los encargados de impartir en los jóvenes el manejo de armas, en especial del fusil HK, conocimientos básicos de tareas militares, giros, marchas, entre otras actividades.

Añadió que con la colaboración del personal del Cuerpo de Bomberos y la Cruz Roja demostraron cómo están preparados para trabajar en el caso de que se presente, por ejemplo, un desastre natural.

“Estamos seguros de que esta capacitación les servirá para que los estudiantes la puedan aplicar, si es que se presenta una emergencia en su plantel, casa o barrio”, comentó Pozo.

A la ceremonia también asistieron los padres de familia que se mostraron orgullosos de sus hijos. Una de ellas era América Mite, abuela de Andrea Juca Rodríguez, de 18 años, estudiante del colegio fiscal Campos Coello.

Según Mite, en esta instrucción su nieta ha aprendido valores cívicos y disciplina. “Me siento muy orgullosa de ella porque soy su abuela y a la vez, madre”, dijo al agregar que ha asumido la crianza de Juca.

Mariuxi Coello, tía de una alumna, añadió que esta preparación también requirió esfuerzo en Juca, quien solía dormir los sábados hasta las nueve de la mañana. “Teníamos que estar antes de las siete porque debíamos coger dos carros, así que salíamos a las 05:30 de la casa en Durán (cdla. Abel Gilbert 1) para llegar puntuales”, dijo.

El mismo esfuerzo debieron hacer Andrea Pinargote y las hermanas Roxana y Verónica Cacao, estudiantes del colegio particular Jesús, El Camino, La Verdad y La Vida.

Las tres habitan en la cooperativa Guerreros del Fortín, sector donde está el plantel. “Para ir al colegio nos tocaba madrugar, pero para venir al curso debíamos levantarnos más temprano”, comentó Roxana.

María Otero señaló que esta instrucción es muy buena para la formación que requieren los jóvenes. Ella es madre de Cinthya y Evelyn Saltos, estudiantes del colegio Ana Paredes de Alfaro. “Aprendieron primeros auxilios, instrucción militar, pero lo más importante fueron los valores cívicos”, comentó.

A Danny Estrella, del colegio Provincia del Cotopaxi, le gustó el compañerismo y el trato que dieron los instructores.

Textuales: Experiencia
Danny Estrella
estudiante
“Me gustó esta experiencia. Aprendimos el manejo de las armas y ejercicios militares”.

Crnel. Luis Pozo
jefe de instrucción
“Queremos que esta experiencia les sirva en el futuro para ser mejores personas, padres y mejores ciudadanos”.

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