Sábado 07 de noviembre del 2009 Familia

Los Impresionistas, artistas siempre rebeldes

MI MUNDO

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Los impresionistas quisieron ser diferentes a los artistas famosos de su tiempo. ¡Nada de pintar reyes, castillos o iglesias! Sacaron sus implementos y se fueron a la calle y al campo, a pintar lo que veían. A esto le llamaban pintar en plein air, que es como salir a hacer la tarea de dibujo al aire libre.

¿Le hago un retrato, vecino?
Cuando necesitaban un modelo, no buscaban a alguien adinerado, guapo o bien vestido. ¡No! Pintaban al que veían en la casa o en la calle, vendedores, trabajadores o a su propia familia.

A un lado, modelo, ¡que se vea el fondo!
Les interesaba tanto el paisaje que preferían colocar al modelo a un ladito del cuadro y se concentraban en pintar un fondo impresionante. Como hizo Van Gogh en su cuadro Noche estrellada sobre el Rhone (1889).
 
¡Cuánta pintura se gasta!
Los artistas no estaban interesados en hacer una pintura exacta, sino en causar una impresión en la gente. Ponían en el lienzo tanta pintura que la podrías tocar y se formaban sombras. Un crítico los llamó ‘impresionistas’ porque dijo que sus trabajos estaban a medio terminar.

Para verlo bien, aléjate
Por las espesas capas de pintura, si te paras muy cerca de un cuadro impresionista, solo verás un montón de manchas. A medida que te alejes, sin embargo, podrás ver lo que el artista hizo. ¡Como en una ilusión óptica!

¡Necesito más luz!
Como les gustaba pintar afuera, tenían que usar luz natural. Si empezaban a trabajar en la mañana y se quedaban hasta la noche, los colores ya no eran los mismos. Claude Monet, por ejemplo, hacía varios cuadros de la misma cosa a distintas horas del día, como sus pinturas de la Catedral de Rouen (1892-1894).

Unos artistas rechazados
Tan geniales eran los impresionistas que tuvieron que esperar años para vender sus cuadros, como Camille Pissarro. Y otros jamás vendieron uno en su vida, como Van Gogh. Un artista y coleccionista, Gustave Caillebotte, donó 68 lienzos impresionistas de diversos pintores al Museo del Louvre, que solo aceptó 38 y no los exhibió hasta muchos años después. (Pero un solo cuadro de Caillebotte se vendió en el año 2000 por más de $ 14 millones.)

>> El estilo impresionista empezó en París a mediados del siglo XIX, y tuvo que competir con la fotografía.

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