- NOV. 05, 2009 - Foto - Seguridad - EL UNIVERSO
Elsa Mara Loor junto a uno de sus hijos, hace unos meses. Ella permanece detenida porque manejaba ebria, según examen.
Desde Caracas, Venezuela, llegó la madrugada de ayer Juan Pablo Almeida, padre de los tres niños que fallecieron ahogados el martes pasado, luego de que el auto en el que se movilizaban junto a su madre, Elsa Mara Loor Fernández, cayera de un puente en el recinto Buenos Aires, sector Villanueva, del cantón Naranjal.
Almeida, quien emigró hace dos años a Venezuela, aún no puede creer que sus pequeños: Rafael, de 8 años; Paola, de 6; y Marcos, de 2, se encuentren dentro de unos féretros.
Narcisa Fernández Sánchez, abuela de los chicos, dijo que su yerno “no ha querido acercarse a los ataúdes. Él hablaba con ellos tres veces al día. Está desolado”, comentó.
Indicó que Almeida aún no conversa con su esposa, quien se encuentra detenida en Milagro, donde la tarde de ayer se le efectuó la audiencia de formulación de cargos, pues conducía en estado de embriaguez el vehículo que se accidentó.
Con lágrimas, la abuela materna de los menores pedía al juez de Garantías Penales de Milagro, Lenín Ordóñez, y a la fiscal Sonia García, quienes llevan el caso, que le permitan a la detenida despedir a sus hijos por última vez en el sepelio previsto para hoy.
Luego del accidente, la Fiscalía abrió una indagación previa a Loor por causar, supuestamente, la muerte de sus tres hijos y del jornalero Carlos Rogelio Tomalá Rodríguez, por haber manejado el vehículo en estado de embriaguez, según una prueba de alcoholemia.
Mientras, los familiares de Tomalá Rodríguez optaron por trasladar su cadáver a Cascol, Paján, provincia de Manabí, donde será sepultado en el cementerio del lugar.
Hasta la tarde de ayer, el cuerpo de Tomalá era velado en bodegas de la hacienda Berruz, donde ocurrió el accidente. También trabajaba en el lugar.
Loor, de 35 años, se accidentó junto con sus tres hijos y un acompañante la madrugada del martes.
Testigos señalaron que Loor llegó en estado etílico a la hacienda Berruz, en el recinto Buenos Aires, para dejar a un amigo con quien había estado libando en una fiesta.
“La vimos que estaba chispa, borracha, y un jornalero (Carlos Rogelio Tomalá Rodríguez) se ofreció a acompañarla porque iba en el carro con los tres niños”, contó un agricultor que no quiso identificarse.
Según el parte de la Comisión de Tránsito, el vehículo de Loor cayó a un costado del puente carrozable que divide los recintos Rosario 1 y 2.
En el lugar había un canal de desagüe en el que se ahogaron los menores y Tomalá.
Al día siguiente, rescatistas y miembros de la Comisión de Tránsito, así como moradores de la zona, iniciaron las labores de búsqueda para encontrar los cadáveres de los menores.
Habitantes del recinto Buenos Aires, en el cantón Naranjal, mostraron su consternación por este accidente.