- NOV. 04, 2009 - Foto - Arte y cultura - EL UNIVERSO
El escritor guayaquileño Jorge Velasco Mackenzie alista dos nuevos trabajos, uno en poesía y otro en narrativa.
Pese a haber ganado el concurso de dramaturgia y creación contemporánea José Martínez Queirolo 2009, creado por la Casa de la Cultura, núcleo del Guayas, en homenaje al desaparecido escritor ecuatoriano, el autor Jorge Velasco Mackenzie (Guayaquil, 1949) se considera básicamente novelista, porque “es el mejor campo, el mejor camino que permite explayarse”. Menciona que no es el primer texto teatral que ha elaborado. “He publicado Esta casa de enfermos e incluso se montó, además, con Pipo (como se lo conoció a Martínez Queirolo), hicimos unos textos para estudiantes que nunca se publicaron”, agrega.
¿Cómo surgió la obra Tatuajes para el alma, con la cual alcanzó el premio de la Casa de la Cultura, núcleo del Guayas?
Este texto lo tuve guardado como diez o quince años y lo volví a sacar por pedido de mi hijo Jorge. La transformé, le hice una cirugía estética, le puse cosas, más angustias, mucha violencia, porque yo hago una literatura angustiosa, una literatura en la que tú te quedas sin piso, porque sin angustias no hay alma. Iba a incluirse en la novela Tatuaje de náufrago, que ganó la convocatoria de Proyectos Literarios Nacionales del Ministerio de Cultura 2008, pero la quité porque no se acoplaba, así que cuando vino el concurso de dramaturgia me decidí a enviarla.
¿Y a qué se debe el nombre de esta obra?
Decidí llamarla así porque los personajes son un par de mujeres, madre e hija, que comienzan un día a hurgar en sus vidas para encontrarse a sí mismas y ven destrozo, vacío, soledad y mucha angustia. La idea de la obra era aprender a escribir diálogos y empecé a hacerlo como lo he hecho con mis otros libros: dándole vida a personajes que están en la calle. A la madre sabes que la vi, te juro que la vi. No recuerdo dónde, pero cargaba un blusón largo, era flaca y así está en el texto.
¿Qué destino considera que tendrá la obra?
Yo no sé cómo van a montar esta cosa, porque es difícil, primero que son 50 páginas de texto y eso es bastante y luego es un teatro de cámara, y no de calle, tiene una carga muy dolorosa y creo que nadie (ningún director) va a atreverse a hacerlo.
El concurso de dramaturgia se realizó en homenaje a José Martínez Queirolo, ¿cómo lo define?
Fue un gran dramaturgo, para mí sigue siendo el autor más importante del país. Con él nos emborrachamos como no tiene idea, fuimos muy buenos amigos, nos respetábamos y me animaba a que escribiera obras teatrales.
¿Cuándo se vinculó con la literatura?
Toda la vida. Mi madre tenía una hacienda y a mí me gustaba describir la belleza de la naturaleza que veía, así comenzaron mis historias. Ya cuando fui adulto me fui a estudiar literatura a Europa. Hay otro dato, yo fui jugador de béisbol, pero se me enfermó el brazo y me dijeron que no podía jugar más, así que decidí que entonces mi actividad sería de allí en adelante la escritura.
Tras la producción de innumerables novelas y libros de cuentos, ¿qué nuevo material prepara?
Ahora alisto un libro de poemas que se llamará Lecturas tatuadas. Me gusta lo relacionado con el tatuaje, porque a este se lo ve como un símbolo del mal y yo intento convertirlo en símbolo del bien. También estoy escribiendo otra novela Hallado en una grieta, que la empecé el año pasado cuando me dio un infarto. Realmente tuve miedo al pensar que me iba a morir. Esa obra tengo que terminarla antes de agosto del próximo año y aparecerá en español y en inglés simultáneamente. Ya otras obras mías han tenido la dicha de traducirse a otros idiomas.
En su producción siempre está presente Guayaquil, ¿por qué tomarla como el espacio donde se desarrollan todas las tramas?
Sin Guayaquil no soy nada. Viví un tiempo en Galápagos, viví aniñadote allá, pero no me acoplaba, estaba vacío. De mi ciudad extraño su comida, el olor de la gente, de las mujeres que huelen a sal y a amor.
Jorge Velasco Mackenzie
Escritor, catedrático universitario, periodista cultural y curador de arte contemporáneo.
Entre sus novelas constan El rincón de los justos, Tambores para una canción perdida y En nombre de un amor imaginario, que obtuvieron galardones nacionales.
Autor de libros de cuentos como De vuelta al paraíso, Músicos y amaneceres, Clown y Desde una oscura vigilia.