La crisis generalizada en Ecuador y sin corrección alguna para acabarla se ha establecido por la carencia de investigación a los casos de corrupción, causando conmoción social; incluso los mismos asambleístas del partido de Gobierno reclaman la falta de reacción.
El Presidente, por lo que se aprecia, nunca estuvo en capacidad de manejar los complicados mecanismos, propios de los estados modernos: seguridad, educación, producción, justicia, relaciones internacionales, entre otros, por citar unos cuantos. Los gobiernos se miden por sus índices de eficiencia; este a pesar de haber copado casi todos los espacios del poder no puede controlar la delincuencia que nos mantiene aterrados; la carestía de la vida imparable; el desempleo, solo en Guayaquil han perdido sus trabajos 150 mil personas, fruto de la crisis internacional y el acoso gubernamental hacia la empresa ecuatoriana; los programas de viviendas son escasos, insuficientes que incluyen techos voladores.
Es la corrupción de manos y corazones. Para colmo, se intenta amordazar a la prensa. Fernando E. Guzmán Martínez,
ingeniero comercial, Guayaquil
Alegres enlaces sabatinos nos invita a ver a nuestro Presidente, donde se denigra a todo el mundo y se culpa a otros de los males que hoy nos acogen, como si no lo supiésemos, o tal vez como si esa fuera la solución a los problemas que esperamos escuchar de un Mandatario de Estado.
Escuchaba que van a investigar a una emisora radial por incitar a la violencia a nuestros hermanos indígenas que, como ya sabemos, terminó con la vida de un ecuatoriano, y que es imperioso llegar hasta los responsables. Pero también somos conscientes de que la palabra del Presidente es ley, o si no, recordemos el berrinche que se armó entre los peluconcitos de la Universidad Católica, donde bastó una sola frase de nuestro Presidente para que se suscitaran aquellos hechos.
Entonces, su palabra es ley y es el momento, Presidente, de “tomar el toro por los cuernos” y ponerle un alto a tanta delincuencia que viene terminando con muchas vidas que el mismo cáncer, sida u otra enfermedad de estos tiempos.
Joffre Arturo Santamaría Yagual,
ingeniero, catedrático universitario, Guayaquil