Días atrás advertimos la posibilidad de un nuevo enfrentamiento con violencia entre instituciones del Estado en Guayaquil, luego de que el Gobernador de la provincia le ordenase a la Policía Nacional que reprima a la Policía Metropolitana por la mercadería de los vendedores ambulantes.
En su momento el Gobernador nos contestó que nuestro temor era exagerado, pero los hechos están a la vista: la semana pasada ambos cuerpos se atacaron en el centro de la ciudad con gas lacrimógeno y gas pimienta.
Afortunadamente no hubo heridos, ni se emplearon armas de fuego, pero pudo ocurrir.
Insistimos en nuestra recomendación de que el Gobernador recurra más bien a la justicia para su propósito de proteger a supuestos vendedores ambulantes que desde inicios de octubre han intentado provocar el caos en ciertas zonas de la ciudad; de otro modo comprobaremos una vez más que la violencia, inevitablemente, genera más violencia.