- NOV. 03, 2009 - Foto - País - EL UNIVERSO
CUENCA. La obra de teatro en honor a Dolores Veintimilla concitó el interés de decenas de cuencanos.
La recordación del Día de los Difuntos en esta ciudad coincidió con la nueva propuesta de la Empresa Municipal de Cementerios (Emuce), para recuperar y conservar las áreas patrimoniales que comprende el Cementerio Municipal.
Patricia Cordero, gerenta de la empresa, aseguró que el objetivo es utilizar ese espacio como componente de la memoria local y como una parte de la identidad cultural y espiritual de los ciudadanos.
Por eso la Emuce coordinó con el grupo de teatro Colectivo Mano Tres la puesta en escena de irrupción escénica Tras las huellas de una poetisa. Un homenaje póstumo a Dolores Veintimilla de Galindo, representante del romanticismo de la literatura ecuatoriana.
Duró aproximadamente 90 minutos y sorprendió a los fieles que acudieron el sábado por la noche a visitar las tumbas de sus seres queridos. El teatro en espacio abierto utilizó como escenario sitios simbólicos del camposanto.
La obra incluyó elementos como banda de pueblo, danzantes y altares ubicados en sitios estratégicos.
Así, la agrupación Mano Tres definió su propuesta artística y la obra Tras las huellas de una poetisa se convirtió en un peregrinaje y un pretexto, y la acción logró involucrar al público, colocándolo en diferentes atmósferas, para solo al final entender que fue actor protagonista de la instalación.
Actores y público recorrieron en una procesión con velas en las manos junto a una banda de pueblo.
La poesía de Dolores, las flores, la música, la banda de pueblo, la proyección audiovisual. Hasta llegar al momento culminante del encuentro, en la quebrada de Supay Huayco, donde la poetisa descansó finalmente y se representó en el monumento del Migrante, dentro de la parte nueva del cementerio.
La dramaturgia de Paúl San Martín conjugó en el guión la historia de la poetisa, con rasgos de la historia de Cuenca, su tradición funeraria y tomó una serie de cuentos, anécdotas, leyendas de los personajes de esta ciudad.
Los 40 actores, entre los que colaboraron el grupo de teatro Barojo, el coro Opus Art y el grupo de danza Causanacunchi, involucraron a casi mil personas en la escena. Los diez artistas de la banda de pueblo interpretaron tonos funerales típicos y la Vasija de barro.
Sin ritos religiosos
Patricio Viteri, uno de los actores, dijo que al revisar la historia de Dolores descubrió que la iglesia impidió que se le entierre con ritos religiosos, por eso su cuerpo se lanzó a la quebrada en Supaguayco, al norte del cementerio.
Otros participantes
En esta obra también participaron el diablo-huma y cholas cuencanas.