Martes 03 de noviembre del 2009 País

Quince tumbas en Quinindé que nadie visitó ayer

QUININDÉ, ESMERALDAS | Manuel Toro

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QUININDÉ, Esmeraldas. Víctimas de la delincuencia e indigentes se encuentran entre los enterrados en fosas comunes.

La maleza cubre casi en su totalidad un terreno de dos hectáreas de extensión, ubicado en el barrio Fundo Limón de la ciudad de Quinindé.

Las quince cruces  clavadas sobre montículos de tierra tornan macabro el paisaje, que se encuentra matizado por una improvisada pista de carrera para motocicletas.

Este terreno fue donado por Atanasio Nieves en el  2000 para que ahí se construya un cementerio, ya que el que sirve al cantón y que funciona desde 1956 está saturado.

Gustavo Demera, panteonero del camposanto, dijo que los cadáveres que no son identificados son llevados al solar  donado por Nieves, donde se los entierra en una fosa común. A las tumbas  les colocan cruces que son tomadas de otras  que han sido abandonadas en el antiguo cementerio.
 
Pese a que han pasado ocho años desde que se donaron las tierras para el nuevo camposanto, el lugar no tiene   cerramiento.

En algunos casos, personas de escasos recursos  que no consiguen espacio en el antiguo cementerio entierran  a sus deudos en este terreno que tiene quince sepulturas, de las cuales siete son de personas no identificadas que han sido encontradas ahogadas, asesinadas o de indigentes que murieron desamparados.

Rosario Trejo, moradora del sector, pidió que el Municipio realice el cerramiento del sitio porque las personas se resisten a sepultar a sus seres queridos en el lugar porque aún se realizan carreras de motos.

Con apenas quince tumbas, este cementerio empieza a crecer de manera desordenada. El Municipio dispuso cortar la maleza para habilitar una vía de acceso, pero, en medio de la calle apareció otra tumba.

Las cruces sin nombre dominan el panorama. Solo una tumba tiene cerramiento de cemento y otras tres rústicas cruces en las cuales se leen los nombres de quienes están sepultados: Julio Haro, José Lino Ramos y  A.A. (no hay nombres, solo iniciales).

Ayer que se recordó el Día de los Difuntos, ninguna persona acudió a visitar las tumbas. Las cruces siguen ahí, en medio de la nada con el monte que lucha por abrirse paso y hacerlas perder en el olvido.


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