El sábado 26 de septiembre leí el Editorial de Diario EL UNIVERSO titulado ‘Niños heridos’ (sobre un desastre causado por la pared que se derrumbó de una escuelita). Decía que los techos volvieron a volar y esta vez las víctimas inocentes fueron los niños.
Cuando ocurren incidentes como ese, las preguntas que más nos preocupan a los ciudadanos son: ¿qué hubiese pasado si en lugar de la fuerza de un viento –que en nuestro medio por varias ocasiones ha destruido techos y paredes de ciertas edificaciones– hubiese ocurrido como desastre natural un terremoto? ¿Podría ocurrir un terremoto en Guayaquil?
En 1998, el Organismo de Prevención de Desastres Naturales de las Naciones Unidas comprobó que nuestra ciudad no está preparada para enfrentar un movimiento sísmico de alta intensidad, que podría ocurrir en cualquier momento por estar ubicada en una de las regiones más sísmicas del mundo, denominada Cinturón de Fuego.
Debido a estos estudios se llevó a cabo en Guayaquil, en 1999, el Proyecto Radius, para preparar el Plan de Acción para la Prevención y Reducción del Riesgo Sísmico de Guayaquil, en el que participaron en forma activa su Municipalidad, la Secretaría Decenio Internacional para la Reducción de Desastres de las Naciones Unidas, la Universidad Católica de Guayaquil, Geo Hazards Internacional y 51 instituciones públicas y privadas del Ecuador, entre las cuales estuvieron representantes de los ministerios de Educación, Salud y Vivienda. El Proyecto Radius contiene 43 proyectos que las 51 instituciones que participaron se comprometieron a ejecutar en sus respectivos campos de acción, para la prevención y reducción del riesgo sísmico de Guayaquil, y reducir al máximo las pérdidas de vidas y económicas.
La Junta Cívica de Guayaquil, presidida por el ingeniero Carlos Baquerizo Astudillo, preparó y repartió este año 50.000 cartillas de seguridad, donde está descrito el Plan Familiar de Prevención de Terremotos, para que sepan los ciudadanos qué hacer antes, durante y después de un terremoto.
Es urgente e indispensable que las 51 instituciones públicas y privadas que participaron en el Proyecto Radius analicen si es que han cumplido con el compromiso adquirido en el Plan de Acción y en especial los ministerios de Educación, Salud y de la Vivienda; las entidades que dan servicio eléctrico, telefónico y de agua a la ciudad, así como las instituciones públicas y privadas que albergan gran cantidad de personas han realizado en las edificaciones bajo su dependencia el análisis sísmico, usando las normas actualizadas de diseño sismorresistente para reducir la posibilidad de pérdidas de vida y daños materiales de sus ocupantes, ante un evento sísmico de gran magnitud.
Eduardo Crespo del Campo,
ingeniero, presidente del Comité de Prevención de Desastres Naturales y Antrópicos de la Junta Cívica de Guayaquil
Guayaquil