Es el colmo que este tipo de situaciones se sigan dando en la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG).
Como soy una persona con ética y responsabilidad, no puedo decir que toda la CTG es corrupta, pero sí hay algunos uniformados que dan muy mala imagen a la institución que representan.
Resulta que revisando por internet la licencia de conducción de mi hijo, aproveché para revisar la mía, y cuál fue mi ingrata sorpresa que al digitar el número de la placa de mi vehículo apareció que yo tengo una citación emitida a un ilustre desconocido el día 2009/09/04.
Para mala fortuna del uniformado, ese día yo me encontraba de vacaciones con mi familia en otra provincia, lo que puedo comprobar; y en mi casa, que estuvo cerrada, quedaron las llaves de mi carro y este en mi garaje resguardado por cinco canes.
Así que no me explico cómo un “fantasma” o un desconocido sacó mi carro a pasear y con tan mala suerte fue citado. Hace unos quince días leí en un periódico local un caso parecido, de un señor que estando en Colombia con su auto, misteriosamente fue citado en Guayaquil.
No quiero explicaciones. Exijo que se compruebe con la respectiva fotocopia de la citación en qué circulaba el referido “señor”. ¿Acaso en el clon de mi carro? Es muy fácil como ya se ha hecho costumbre y es vox populi que ciertos uniformados toman las placas de los autos para completar su “cupo”.
Pero señores de la CTG, las citaciones, denuncias, remolcadas de la grúa se comprueban, se sustentan, no con citaciones fantasmas.
Quiero pruebas de que mi carro es el que circulaba, porque no encuentro explicación.
Señor Ricardo Antón, cuando usted estuvo al frente de la CTG dijo que la corrupción sería desterrada de esta; por favor, revise este caso, se lo pide una guayaquileña que está harta de tanta corrupción. Al menos aún se puede elevar la voz para reclamar por las cosas que son injustas, porque lo que nunca van a callar es la conciencia.
Raquel de Alprecht,
Guayaquil