- NOV. 03, 2009 - Foto - Internacional - EL UNIVERSO
NUEVA YORK, EE.UU. Barcos de bomberos escoltan al futuro acorazado USS New York, a su paso por Manhattan.
El nuevo buque USS New York de la Armada estadounidense, que fuera construido en parte con el acero de las Torres Gemelas que se desplomaron en los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, llegó ayer a la ciudad cerca del sitio de la tragedia, en medio de un homenaje con 21 cañonazos.
Entre la gente que lo recibió estaban los familiares de parte de las más de 3.000 víctimas que dejaron los atentados del 11 de septiembre, que se congregó frente a la bahía desde donde se podía ver a la tripulación sobre la cubierta del buque de guerra, de color gris.
La proa del buque, construido en Luisiana a un costo de 1.000 millones de dólares, contiene unas 7,5 toneladas de acero de las torres destruidas.
“Es una transformación... de algo tan retorcido y horrible, comentó Rosaleen Tallon, que perdió a su hermano Sean, un bombero, el 11 de septiembre.
Estoy muy orgullosa que nuestros militares estén utilizando el acero”, agregó.
El USS New York se quedará en la ciudad hasta el 11 de noviembre, Día de los Veteranos de Guerra, y será bautizado el sábado próximo. Luego se dirigirá a Norfolk, Virginia, donde estará un año mientras su tripulación realiza maniobras y ejercicios de guerra.
El buque, de 208 metros de eslora, tiene una capacidad de hasta 800 infantes de marina. En su cubierta puede albergar helicópteros y las aeronaves MV-22 Osprey.
Su función principal será el transporte de tropas, principalmente los Marines, infantes de marina norteamericanos.
La tripulación está integrada por 186 Marines, 359 marineros y 60 reservistas. El barco se distingue porque tiene dos torres que de alguna forma recuerdan las del World Trade Center y que tienen forma octogonal para dificultar su detección con el radar.
De los marineros que integran la tripulación del buque, el 13% procede del estado de Nueva York, que es una proporción mayor de lo normal.
Navíos en honor al 9/11
Fueron bautizados el Arlington, construido con materiales del atentado contra el Pentágono, y el Somerset, nombre de la ciudad de Pensilvania donde cayó el vuelo 93 de United, tras la lucha entre pasajeros y los terroristas.