- OCT. 24, 2009 - Foto - Interbarrial de Fútbol - EL UNIVERSO
Con muchas expectativas observamos el partido clave del ídolo Barcelona como lo fue en el ayer Norteamérica –equipo llamado el que jamás tembló– la actuación del cuadro amarillo ante los portovejenses que salvó su pésima imagen en el presente campeonato y en donde reflejó falencias administrativas, dirigencial y en lo técnico, por ahora alejémonos de estos referentes y más bien describamos el titular de esta nota con un punto aparte.
Conocido el resultado ante el cuadro de LDU de Portoviejo 2-0 su hinchada festejó gigantemente el triunfo, dio la impresión de que por algún tiempo en el alma, en el corazón y en la mente de los seguidores tenían una varilla que desconectaba los movimientos espirituales y del cuerpo. Se notó alegría como si naciera un niño en un hogar, se abrazaban, juraban nunca más volver a sufrir, festejaron hasta largas horas de la noche, las bocinas de los vehículos eran estruendosas, todo era motivante por los tres puntos que determinaban que Barcelona no fuera a descender de serie.
Días inmediatos dialogué con hinchas y reflejaban felicidad, es que el balompié es un aporte a una vida sana y camino educativo, como también es tensión y preocupación para cualquier hincha del mundo.
Recuerdo que en una ocasión un técnico de renombre no entendía y no encontraba razones porque su equipo fue vencido y se quedó más de ocho horas solo en el camerino; otra, un hincha acalorado por la derrota no fue a laborar tres días y comía muy poco, y qué decir de miles de niños, adolescentes y jóvenes que lloran y se ponen tristes cuando el elenco es derrotado.
Este deporte ecuménico es un vivir diario y no hay conversación en donde no se hable sobre fútbol, de los jugadores, dirigentes, entrenadores y promesas. Ni la política ni la religión pueden vencer en un partido crucial en donde existe un dual entre la afición y el fútbol. Los sociólogos así lo definen.
El ídolo Barcelona se ha salvado y seguirá en el fútbol profesional en la categoría privilegiada, atrás quedan para no recordar los malos trabajos en su inicio de temporada, la falta de visión y oficio dirigencial y del quemeimportismo de algunos jugadores, acciones que llevaron a que al fiel hincha amarillo lo hagan sufrir hasta la tarde del sábado 3 de octubre del 2009.
Ahora vienen otros deberes.