Viernes 23 de octubre del 2009 Comunidad

Ignacio Moreta, el sacerdote de los chamberos, falleció ayer

http://src.eluniverso.com/data/recursos/imagenes/PR01kj231009,photo01AAA_228_168.jpg

El sacerdote de origen filipino Ignacio Moreta, quien sirvió como misionero desde 1980 en Ecuador, fue despedido ayer en la capilla del colegio Javier.

Trabajó por los chamberos, que reciclaban y vivían en el antiguo botadero Las Iguanas, hasta conseguirles un hogar en la comunidad San Ignacio de Loyola con servicios básicos. Esta es una de las obras que ayer se recordaban en medio de la consternación que causó, en diversos sectores de la ciudad, el fallecimiento del sacerdote Ignacio Moreta, de 80 años, por una bronconeumonía.

Jane Cabezas junto con sus vecinas Maritza González, Yolanda Bone e Irma Nazareno, quienes viven desde hace 17 años en esta comunidad, lamentaban la muerte del sacerdote de los pobres, como lo llamaban.

Estaban afuera del negocio Bendición de Dios, que le pertenece a Cabezas, quien lo instaló hace seis años gracias a los ahorros de su trabajo como vendedora en el bazar del colegio San Ignacio de Loyola, que también  construyó Moreta.

Ella vende platos típicos elaborados a base de verde. A este local, que funciona en su casa, iba el sacerdote para servirse la cazuela de pescado y patacones con queso, los platos preferidos del religioso, quien solía recorrer las calles del sector en una moto. Esto, cuando se inició el proyecto de vivienda, hace unas dos décadas.

Las mujeres estaban apenadas porque el velorio del sacerdote en la ciudad, en la capilla del colegio Javier, se realizó solo hasta las 15:00 y luego sus restos fueron trasladados a Quito. Bone, de 41 años, anotó que debieron velar por lo menos un día completo al sacerdote.

“No pudimos asistir a su velorio porque recién nos enteramos en la mañana”, agregó.

Mientras, en la escuela y colegio San Ignacio de Loyola, establecimiento en donde funciona –en horario vespertino– el centro educativo Domingo Salame (también creado por Moreta), Freddy Castro, de 10 años, y su hermana Rosa, de 12, y otros estudiantes regresaron a sus casas, pues las clases se suspendieron tras el deceso.

Ángel Morán, de 16 años, alumno de octavo de básica, recordó ayer que él hizo la primera comunión con Moreta. “Era estricto, pero nos enseñó que debíamos comportarnos y acercarnos a Dios”, dijo.

Hizo este comentario mientras orgulloso mostraba una fotografía de la graduación de su hermano mayor en donde aparece el sacerdote.

Y es que este religioso jesuita nacido en Manila (Filipinas), que llegó en 1980 al Ecuador, no visitaba esporádicamente a los habitantes de este sector, él vivió sus años a través de ellos.

Así lo manifiestan voluntarios que trabajaron junto con él durante 20 años y que ayer asistieron al velatorio.

Genaro Ponce (de 54) colaboró los últimos 17 años con Moreta como coordinador de obras en la tercera etapa de la comunidad San Ignacio de Loyola, y también en la construcción de 110 viviendas en la cooperativa San José, de Durán.

Ponce resaltó que la cualidad más sobresaliente de Moreta era su fe. “Cuando faltaba dinero él siempre decía: ‘Dios proveerá, la ayuda viene sola’”.

Al igual que él piensa Piedad de Salame, una de las 60 voluntarias de la Fundación Madre Dolorosa, que creó Moreta. Ella colaboró junto con él durante 21 años. Ayer su voz se quebró al recordar la obra del sacerdote, y aunque ocultaba los ojos tras lentes oscuros, las lágrimas revelaron  tristeza.

“Gastarse y desgastarse por los demás”, eran las palabras predilectas del clérigo y eso fue exactamente lo que hizo con su vida, dijo Salame, quien llevaba en sus manos un escrito que resaltaban la bondad, humildad y el servicio del clérigo.

Esa labor no será olvidada por Alicia Culquituma (de 49). Ella habita hace doce años en la comunidad Ignacio de Loyola. No puede evitar llorar. “Ya no va a haber un padre como él, se preocupaba por nosotros, por los pobres”. Lo mismo piensa Ponce, quien precisa  que el sacerdote ayudó a más de 400 personas a obtener una casa.

Textuales: Moradores de San Ignacio de Loyola
Rita Ramírez
Habitante del sector
“Se nos fue quien nos ayudaba, no solo nos dio una casa, nos enseñó a trabajar en las mingas”.

Ángel Morán
Estudiante
“Conocí su amor a Dios en una obra que interpretamos de su vida con compañeros en el colegio”.

Carmen Miranda
Ama de casa
“Nos enseñó a vivir en comunidad, a compartir lo que tenemos, no habrá quién lo reemplace”.

Comunidad

Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.