- OCT. 22, 2009 - Foto - Otros Deportes - EL UNIVERSO
El piloto inglés Jenson Button (i), de Brawn GP, junto al patrón de la escudería, Ross Brawn, tras quedar campeón de la Fórmula Uno en el Gran Premio de Interlagos (Brasil.)
Si el piloto británico Jenson Button consiguió la gloria, su compatriota Ross Brawn tendrá su nombre en una medalla de brillantes al ganar el Campeonato de Constructores de la Fórmula Uno en la temporada debut de su equipo.
Sin el "Gran Oso", como al nuevo campeón del mundo le gusta llamar a su jefe, Button podría haberse convertido simplemente en un piloto lanzado sobre la chatarra junto con cientos de empleados de Honda antes de que la temporada comenzara.
Button dijo en broma a sus amigos en el invierno boreal pasado que se uniría a las filas del subsidio estatal de empleo. Pero ahora él y su equipo están en la cima del mundo.
Brawn, ganador de varios títulos con el siete veces campeón Michael Schumacher como director técnico de Benetton y Ferrari, es simplemente un fenómeno de la F1.
En una analogía futbolística, sería como el técnico del Manchester United, Alex Ferguson, vigente por muchos años y acostumbrado a ganar. Una comparación acertada, ya que Brawn ea hincha de los "Diablos Rojos".
El corpulento británico terminó celebrando junto al equipo que formó, dando lugar a lo que algunos han llamado un milagro sobre ruedas.
Tras las celebraciones de Button y de Brawn en Interlagos el domingo, donde consiguieron los títulos de los campeonatos de Pilotos y Constructores, una mirada a las estadísticas muestran lo mucho que el hombre de 54 años ha logrado.
El inglés ha participado en ocho títulos de constructores en su carrera, el mismo número que McLaren ha ganado en 43 años de existencia.
Su registro de victorias es igual a las 113 victorias obtenidas por Williams desde 1979. Si uno suma todos los puntos de sus equipos y se los atribuyen a él, ocuparía el cuarto lugar general en la lista de todos los tiempos.
"Este equipo no existiría si Ross no hubiese estado aquí", dijo Button.
"El tiene su nombre a un costado del monoplaza y eso es mucha presión para una persona (...) se merece una medalla seguro. Yo no creo que ninguno de nosotros piensa que lo podríamos haber hecho sin él", agregó.
Vacaciones de pesca
Hace tres años, Brawn se fue a viajar por el mundo disfrutando de unas largas vacaciones de pesca. Después de años de dominio en la F1 con Schumacher, el británico ya sentía que había ganado lo suficiente.
El multicampeón alemán se había retirado a finales del 2006 y el británico decidió tomarse un año alejado de la F1, que había sido su vida desde que se unió en marzo de 1976 como operador de máquina.
Brawn regresó a finales de 2007 como director de Honda, un equipo con mucho dinero y poco éxito. Después de una temporada en el cargo, sus jefes japoneses decidieron que habían tenido suficiente y decidieron retirar a la escudería de la F1.
Con un monoplaza nuevo, que a juicio de Brawn tenía potencial para ganar una carrera, el británico apostó por quedarse en el negocio, con una compra realizada pocas semanas antes del comienzo de la temporada.
"Hace 10 meses, el equipo no existía", recordó a los periodistas en Interlagos. "Tuvimos un equipo de personas que trabajaron durante todo el invierno (boreal) sin saber si había futuro. Pero aún así trabajaron 60 ó 70 horas a la semana, lo que fuera necesario", comentó.
Brawn, con suficiente dinero en el banco para tener seguridad económica por el resto de sus días, podría haberse alejado de la competencia.
Sin embargo, vio las cosas de manera diferente y se decidió a salvar puestos de trabajo y a mantener el equipo en marcha.
"Había días en que me iba de noche, y pensaba que no iba a suceder (poner en marcha el equipo)", dijo.
"Ha sido para mí una experiencia excepcional, con sólo ver la resolución de las personas que no se dieron por vencidas (...) Ellos afrontaban quedar en la calle y dijimos: No sabemos qué va a pasar, pero necesitamos su apoyo (...) Y lo hicieron", aseguró.