- OCT. 11, 2009 - Foto - Comunidad - EL UNIVERSO
NOBOL, Guayas. El Santuario de Nobol podría ser declarado Santuario Nacional. La devoción de los fieles aumenta cada año.
NOBOL, Guayas. Testimonios, escritos a mano o máquina, de devotos favorecidos por Narcisa son archivados en el santuario.
NOBOL, Guayas.La lojana Gloria Carrión pide con fervor que la santa noboleña le conceda la gracia de unir a su familia.
NOBOL, Guayas.Teresa Guillén tiene la fe de que Dios y Narcisa recuperarán la salud de sus nietos, Steven (foto) y Misael.
Gloria Carrión aprieta los labios en un intento por contener el llanto, pero no lo logra. Calla por breves minutos y saca del bolso un pañuelo para secarse la cara. La causa de su desconsuelo, dice con amargura, es el distanciamiento de su familia.
Sentada en las afueras del santuario Santa Narcisa de Jesús, en Nobol, cuenta que desde hace año y medio su hija mayor le quitó el habla por una discrepancia y otros cuatro hijos se alejaron al formar un hogar.
“Había escuchado de sus milagros. Vine hace cinco meses, comencé a tenerle fe y he recibido algunos favores, como el no perder un terreno”, expresa esta lojana de 71 años, que anhela que Dios y la Narcisita le concedan una gracia mayor: recuperar el amor de sus hijos.
Está cansada por las casi 12 horas de viaje de Loja a Nobol, pero había cumplido la promesa. Es miércoles 7 de octubre y ella se suma a las decenas de peregrinos que visitan a la Violeta de Nobol, como se conoce también a Narcisa, elevada a los altares el 12 de octubre pasado.
Mañana, por el primer año de canonización, el arzobispo de Guayaquil, Antonio Arregui, oficiará, a las 11:00, una misa en el santuario, que será concelebrada por el clero arquidiocesano. A esa hora habrá otra liturgia en la hacienda San José, donde vivió Narcisa.
Su santificación ha incrementado este año la presencia de fieles al templo, cuya capacidad es de 900 personas. El rector del santuario, Stanley Henriques, calcula que en cada misa, en especial los fines de semana, participan unas 1.400 personas “muy apretadas y aún queda mucha gente fuera”.
Ante la demanda, este año se construyeron cuatro confesionarios, pues el único que había no abastecía. “Hay un deseo por conocer a la santa”, comenta Henriques que luego de la canonización varió el horario de misas de una a tres por día y los domingos, de cuatro a cinco.
El aumento también se refleja en los agradecimientos y peticiones que se reciben en la ventanilla de intenciones, instalada a la entrada de la iglesia. “El aporte es voluntario”, dice Alba Burgos, secretaria. Ella atiende diariamente a unas 25 personas. La cifra se duplica los domingos, agrega.
Monseñor Arregui señala que la devoción a la santa noboleña, patrona de los catequistas, crecerá cada año. “Este es un fenómeno muy radicado en la religiosidad de nuestro pueblo y tiene una natural tendencia a seguir aumentando”.
Durante la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal, que será en esta ciudad del 19 al 23 de este mes, se analizará la petición de declarar el Santuario de Nobol como Santuario Nacional. “Es una especie de patrimonio espiritual, aumentan indulgencias y es un reconocimiento de que acude gente de todo el país”, indica Arregui, que respalda la petición.
Henriques considera que es justo el reconocimiento porque tiene una proyección nacional. Para dar un mejor servicio se prevé adecuar la planta baja de la casa rectoral, arreglar la capilla del Santísimo y el museo.
“Esto está en proyecto porque tenemos que ver con qué recursos se cuenta”, comenta el rector del santuario que en esta semana abrirá, en el área del parqueadero, un segundo bazar de objetos y libros religiosos.
Este local permitirá generar recursos al santuario que, según Arregui, registra ingresos mensuales de unos $ 30 mil (de limosnas y otros servicios), que ayudan a mantener el templo.
“Nuestros ingresos fluctúan a lo que la gente puede dar”, enfatiza el rector del templo, que con motivo de la santificación realizó el año pasado adecuaciones en el altar mayor, pisos, aires acondicionados y sonorización en el santuario y en la hacienda se rellenó el terreno.
Esta obra costó $ 400 mil y la inversión fue de la Arquidiócesis, el santuario y donativos. De este monto, aún hay una deuda de $ 230 mil, dice Arregui, quien planifica un parque temático en la hacienda San José sobre la vida de Narcisa.
Sus sacrificios y milagros son los que atraen a fieles como Teresa Guillén, de 63 años. Sus ojos se enrojecen mientras empuja la silla de ruedas en la que viaja su nieto Steven Manjarrez, de 10 años. Él y su hermano Ismael, de 12, padecen de atrofia muscular, un mal que se les desarrolló a los 6 años y les impide caminar. “Con Dios y Narcisita se pueden curar”, dice esta abuela que los ha criado desde que eran bebés y fueron abandonados por su madre.
Guillén seguirá pidiendo el milagro a Narcisa al igual que Carrión, la lojana, y otras personas que dan testimonio de la gracia concedida. En el santuario reposan cartas, a mano o a máquina, de una mujer que fue madre tras nueve años de casada, de un joven en el que desapareció un tumor o de la tripulación de un barco pesquero que se salvó de un incendio. Son historias de fe. Relatos de devotos que buscan expandir la devoción de la santa noboleña.