- OCT. 10, 2009 - Foto - Interbarrial de Fútbol - EL UNIVERSO
Quien mejor trate el esférico, maneje los tiempos, sepa utilizar la velocidad y los espacios; al igual de quien demuestre concentración y poder mental en los 90 minutos; quien ponga coraje, pundonor, garra futbolística y tesón en la disputa de cada jugada; quien ligue polifuncionalidad y coordinación en las líneas y en especial en el mediocampo; quien desborde con letalidad; quien enfrente y gane en el área por altura y al ras del piso, y quien en la oportunidad o en los errores defensivos consiga alguna anotación puede considerarse una selección vencedora en la lid de hoy.
El partido presentará los referentes arriba indicados y lo presenciaremos con nerviosismo, serenidad y mucha expectativa. Ecuador tiene a su haber algunos de estos vértices técnicos y sobre todo tenemos la ventaja de que actuaremos en la altura, donde uruguayos, brasileños y hasta argentinos temen psicológica y técnicamente los 2.850 metros de altura.
Hoy nuestra tricolor se juega tres puntos de oro, claves, matemáticos, históricos, y bien podría escribirse metafóricamente, de vida y muerte.
Estamos seguros de que saldremos por la puerta ancha del triunfo y luego vendrán las vivas, los festejos, la locura, siempre sin llegar a los extremos. Ese logro será merecido para nuestros jugadores, dirigentes, técnicos e hinchas locales y fuera de la Patria.
Hoy veremos a una selección ecuatoriana sin brazos caídos. Conozco por diálogos con muchos seleccionados lo que se sientes sobre este encuentro.
Sé de su promesa. Sé que están consciente de la necesidad de la victoria por el país, el honor y la promesa de llegar nuevamente a un tercer Mundial.
La tranquilidad de hoy se reflejará en el desayuno del combinado. Las charlas antes y al llegar al camerino. El emblemático mensaje patrio y al salir al terreno de juego. La misión es vencer, no hay otra alternativa, porque todos los caminos nos llevan a la victoria.
De no ser así, este deporte es así. Tiene su ilógica y su desigualdad que pocos entendemos.