Los acuerdos
Si revisamos los puntos de los acuerdos entre el Gobierno y los indígenas y entre el Gobierno y los maestros, a los que se llegó después de paros que intranquilizaron al país e interrumpieron actividades cotidianas de los ecuatorianos, solo nos queda claro que los días de paralización, enfrentamientos y conflictos que dejaron un muerto, pudieron evitarse.
El acuerdo con los indígenas tiene seis puntos: establecer una agenda de diálogos; investigar los hechos que terminaron con la vida del shuar Bosco Wisum; investigar los supuestos llamados de violencia emitidos por radios de Morona Santiago; buscar consenso para la Ley de Aguas antes de su tratamiento en la Asamblea; revisar el contenido de la Ley Minera para introducir posibles cambios y modificar el decreto 1585 para establecer el Concurso de Méritos para elegir al director de las escuelas bilingües. El segundo y el tercero son obvios, investigar antes de atribuir responsabilidades, acusar y juzgar es lo que corresponde, sin necesidad de ningún acuerdo y sería innecesario incluirlos en él si hubiera confianza entre las partes.
El cuarto y el quinto buscan hacer algo que debió realizarse antes de enviar los proyectos a la Asamblea, sobre todo, si se repite que se busca la democracia participativa. El último, probablemente, se hubiera alcanzado con una conversación serena y motivada con el Ministro de Educación.
En el caso de los maestros, los acuerdos fueron: iniciar una serie de diálogos para tratar temas como la nueva Ley de Educación, escalafón del magisterio y carrera docente, jubilación del magisterio y evaluación docente; estudiar una serie de propuestas para mejorar derechos salariales de los maestros; levantar los sumarios administrativos a los profesores que no asistieron a la evaluación en las dos convocatorias realizadas por el Ministerio; capacitar a los docentes que no hayan aprobado la primera evaluación y dar trámite al pedido de jubilación de quienes reúnan los requisitos para ello y no hayan pasado las pruebas. El último punto es que las partes se comprometen a resolver cualquier discrepancia mediante el diálogo. Los primeros, probablemente, pudieron evitarse con mayor y mejor información de parte del Ministerio y, por supuesto, con la disposición de los maestros a recibirla y comentarla o plantear su dudas o discrepancias con altura. Los restantes, no son muy distintos de lo originalmente planteado por la autoridad ya que, según entendimos los ciudadanos, incluso lo de los sumarios administrativos se planteó solo para quienes no pudieran justificar su ausencia.
En resumen, si fuera verdad que estamos construyendo una democracia participativa y que todos queremos un mejor y mayor ejercicio de la ciudadanía, el país se hubiera evitado el perjuicio que siempre produce una paralización de actividades.
Los puntos cuestionados plantean cambios y los cambios sociales en democracia no se producen por ejercicio de una voluntad individual o partidista, son producto de un proceso, a veces lento, pero al ritmo que el diálogo entre las partes lo permite y que la sociedad puede incorporarlos.
Ojalá lo hayamos aprendido.
