Definitivamente, Italia no solo es Roma. Conocer el Lago Como se dio espontáneamente y resultó una rica sorpresa. La oportunidad se dio estando en Milán, donde me animaron a ir por el día.
En carro o en tren, desde Milán, el viaje dura 45 minutos a la ciudad de Como, y es muy accesible económicamente. De la misma manera, si se está en Lugano, Suiza, el viaje a Como es de 30 minutos en trenes que salen cada media hora.
El Lago Como está situado en la región de Lombardía, en Italia, a 199 metros de altitud sobre el nivel del mar y tiene una superficie de 146 km². Es uno de los lagos más profundos de Europa y es el tercero más grande de Italia, con forma de Y invertida.
El lago está compuesto por tres brazos: la primera es la que parte de Como, ciudad, y llega a los pueblos de Moltrasio y Torno, de donde nace el segundo brazo que va a parar en Laglio. Por último, el tercero que llega a Balbianello, donde se encuentra Bellagio. Y justo en este último brazo se encuentra la isla de Comacina, que tiene 90.000 habitantes y es conocida a nivel mundial por la elaboración de la seda. Además cuenta con patrimonio artístico, la joya de la ciudad es El Duomo o La Catedral, la que fue edificada en diferentes épocas.
La visita en la ciudad de Como fue corta, ya que es antesala al paseo en bote que me llevaría a conocer el famoso lago y sus maravillosos alrededores. Se puede optar por hacer un recorrido total, que demora aproximadamente tres horas, o uno parcial que llega a la mitad del lago.
Mi recorrido
La primera parada fue en Bellagio, y almorcé en un restaurante frente al lago. De Como a Bellagio son 20 o 25 minutos, y la travesía permite ir conociendo esa parte del brazo del lago donde se conjugan agua y montañas. La principal atracción son las casas, mansiones, castillos o las llamadas villas del siglo XIV y XV hasta el XIX, de estilos variados entre edad media, renacentista y neoclásicas.
Bellagio es famoso por los preciosos jardines y parques de residencias como Villa Melzi, Villa Serbelloni y Villa Giulia, dignas de visitarse. Quizás es el más bonito de todos los pueblos del lago. Caminar es muy agradable ya que hay cafetines, tiendas, galerías por todos lados. Luego de Bellagio avancé en otro barco hasta Varenna, un pueblo medieval muy bien mantenido. Caminar desde la orilla nos lleva a la Plaza San Giorgo, al centro del pueblo, al igual que los jardines en la Vila Cipressi y la Villa Monastero. Son 20 minutos con los que se recorre lo más importante y se desemboca en el Castillo Di Vezio, donde se podrá apreciar la vista más completa, y romántica de todo el Lago Como.
En Mennagio está la atractiva Plaza Garibaldi.
Como todavía era temprano, antes de regresar me bajé en Tremezzo, donde está la Villa Carlota. Fue una de las experiencias más inolvidables del viaje. Su arquitectura, diseño de interiores, jardines botánicos y la maravillosa vista lo dejan boquiabierto. Todos estos castillos y mansiones son ahora hoteles. Durante mi recorrido me dieron la bienvenida con un refrescante bellini de mango, mientras personal de la villa me hacía de guía.
Lago Como es un paseo que se debe de hacer sin dudar, aunque sea por el día. Adicional al descanso, a la gastronomía y a la cata de vinos, hay actividades como paseo en bote, fotografía, arte, ciclismo, alpinismo y esquí.
Ya sean dos amigas recorriendo Europa en mochila o una pareja de esposos escapándose de la rutina, o para una curiosa turista que aprovecha cada oportunidad para tomar fotos y coleccionar recuerdos.
No en vano el actor George Clooney tiene su casa de verano ahí, la cantante Gwen Stefani escogió grabar el video de su canción Cool en una de las mansiones alrededor del lago e importantes películas como Casino Royale y El Ataque de los clones, tuvieron escenas importantes filmadas en sus bellos alrededores.
¿Por qué ir?
Desde la época de los romanos, “il Lago Como” (Lago Como) ha sido un punto de encuentro muy exclusivo que no solo se caracteriza por su valor histórico sino también por las celebridades que recibe y las antiguas mansiones, que han sido inspiración de numerosas obras literarias, pinturas, y escenas cinematográficas.
El paisaje incluye hermosos y tranquilos pueblos a orillas del lago, rodeados de montañas cubiertas de nieve, a tan solo 40 minutos a las afueras de Milán.
Cuándo ir
La mejor época es en abril, mayo, junio y julio.