- SEP. 29, 2009 - Foto - Arte y cultura - EL UNIVERSO
Otto realiza una música de amplio espectro, y conforme ha madurado se ha expuesto a nuevas influencias atisticas.
En el mundo de la música brasileña, Otto ocupa un lugar tan inusual e improbable como su nombre. Durante más de una década se le ha considerado como el tipo que combina las texturas de la electrónica con los ritmos tradicionales de ascendencia africana que escuchó por primera vez mientras crecía en una pequeña localidad en el interior, una especie de Moby originario de las tierras áridas brasileñas.
Pero mientras Otto se prepara para el lanzamiento de un nuevo CD, el cuarto, los ritmos chill out, drum n bass y lounge parecen estar muy alejados de su mente. Otto, conocido en su pasaporte como Otto Maximiliano Pereira de Cordeiro Ferreira, no ha renunciado exactamente a su pasado reciente. Sin embargo, pone en claro que ahora está buscando un sonido más orgánico.
“Empecé en la electrónica porque era más fácil, algo que se podía hacer rápidamente y de manera barata, y eso le hacía el camino ideal”, para un artista solista que apenas empezaba su carrera, dijo en una entrevista en un hotel de Manhattan. “Es decir, dos terceras partes de la electrónica global ya eran música brasileña de cualquier manera, así que siempre sentí que podía decodificar eso y transformarlo en algo más”.
<>Soy holandés y portugués combinado con indio y mulato, precisamente la mezcla que ha hecho de mi país el lugar increíble e inventivo que es />Transformación continúa siendo la contraseña de Otto. Pero conforme ha madurado y viajado, y conforme ha leído y se ha expuesto a nuevas influencias, ha respondido proyectando su red a cada vez más distancia, de manera que la electrónica es ahora solo uno de los numerosos ingredientes en su música de amplio espectro.
Ese eclecticismo empezó con los propios antecedentes y crianza de Otto. Nacido en 1968, recuerda haber escuchado a bandas de percusiones en la calle cuando era niño, recuerda los ritmos que intentaba sacar mientras escuchaba los discos de samba y música campirana brasileña de sus padres, y se maravilla de cómo se sintió vigorizado por el punk y su credo de “hacerlo uno mismo”.
“Soy completamente una mezcla, de nacionalidades y etnicidades”, dijo. “Soy holandés y portugués combinado con indio y mulato, precisamente la mezcla que ha hecho de mi país el lugar increíble e inventivo que es”, señala.
A los 21 años, sin embargo, Otto se dirigió a París, tratando de cortejar a una novia. Terminó tocando percusiones en la banda de Raoul de Souza, el trombonista brasileño.
Al regresar a su estado natal de Pernambuco, en el noreste de Brasil, Otto rápidamente se volvió parte del movimiento Mangue bit, que fusionaba ritmos nativos como maracatu, frevo y ciranda con lo más reciente en tecnología de computación y de estudio importada. Tocó las percusiones en Nacao Zumbi y Mundo Livre S/A, dos de las bandas más importantes del movimiento, antes de lanzar a la venta Samba pra burro, su primer disco como solista, en 1998.
Samba Pra Burro fue elegido por votación disco del año en muchos sondeos brasileños, y también se volvió un éxito internacional, con varias pistas siendo elogiadas por bandas como Oasis y surgiendo como favoritas en las pistas de baile y pasarelas de moda.
Aunque han pasado cinco años desde que Otto dio a conocer su último CD, difícilmente ha estado ocioso. Se ha llegado a hacer buen amigo, por ejemplo, del saxofonista turco-sueco Ilhan Ersahin, líder del colectivo de trip-hop neoyorquino Wax Poetic, cuyos pasados colaboradores incluyen a Norah Jones.
Otto viajó por un tiempo como uno de los dos cantantes de Wax Poetic, actuando junto con una vocalista turca, y también ha escrito canciones con Ersahin y pasado tiempo con él en Estambul.
Recientemente, Otto también ha estado pasando tiempo en Nueva York, relajándose en el club NuBlu en East Village. Ahí, dijo, se ha visto estimulado por su exposición a músicos estadounidenses con raíces en el jazz avant-garde, como el compositor y director Butch Morris y el baterista Kenny Wollesen.
El nuevo CD de Otto refleja todos esos cambios. Se llama Certa manha acordei de sonhos intranquilos, o Una mañana desperté de sueños intranquilos, que resulta parafrasear la primera frase de la novela de Franz Kafka, Metamorfosis.
“Este disco gira en torno a tomar decisiones y seguir el camino que uno considere genial”, dijo Otto. “Tengo 41 años ahora y es seguramente mi trabajo más maduro, con una melancolía que refleja mi opinión del estado del mundo. Pero mi música sigue siendo receptiva a todas las cosas. Si hay una lección que he aprendido, es que la música está obligada a ser abierta”, señala.