Miércoles 23 de septiembre del 2009 Comunidad

1.300 niños y madres crearon nuevos juegos

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El cuento de La Caperucita Roja fue escuchado con atención por los niños cuando los narraba Zoila Palacios (i).

Memo tiene un cuerpo diferente al de los demás. Es un muñeco. Sus brazos y piernas están formados por tapas de colas, lo que le dan gran flexibilidad. Jéssica Vergara y Joel Campuzano, de 24 y 4 años, madre e hijo, fueron sus creadores.

Este fue uno de los juegos que un centenar de madres y 1.300 niños que pertenecen a las 21 unidades del proyecto Creciendo con nuestro hijos (CNH), a cargo de la fundación Semillas de Amor, mostraron ayer en el centro cultural Simón Bolívar, ubicado en Malecón y Loja.

Jéssica cuenta que a través de este tipo de juegos los niños aprenden los colores. “Nos conocen mejor y pierden la timidez”, agrega.

Pero no solo madres crearon juegos para sus hijos, abuelitos como Mauro Calderón, de 59 años, también mostró el trabajo que construyó con su nieta Tifanny Calderón, de 3 años.

Mauro participó en el proyecto porque su hijo y nuera se encontraban ocupados con sus trabajos. Él juntó botellas de cola de dos litros, cartones y un pedazo de manguera que pertenecía a un suero para crear un tanquero de agua.

Otros juegos como el de Jéssica Reyes y sus hijos Kiara y Santiago Manzano, de 3 y 4 años, enseñaban a diferenciar entre lo grande y lo pequeño. Ellos crearon una máquina “agrandadora”. Metían un pato en ella y sacaban uno más grande que tenían adentro. “Al pasar por la caja mágica el sol cambiará de tamaño”, decía Reyes.

Durante esta actividad a unos niños se les leyó cuentos, otros disfrutaron de títeres, de juegos como La ronda y estimulación temprana.

Al evento asistieron pequeños de Bastión Popular, coop. Sergio Toral, Promesa de Dios, Monte Sinaí y otras zonas.

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