- SEP. 22, 2009 - Foto - The New York Times - EL UNIVERSO
El ferry de Armando Ruiz es una de varias propuestas orientadas a empujar la puerta que Obama sólo abrió un poquito. Los vuelos directos de Los Angeles a La Habana empezaron en junio.
Imaginen un ferry de Miami a La Habana que cueste mucho menos que un vuelo. Los cubano-estadounidenses, que ahora pueden visitar la isla sin restricciones, podrían comer lechón en la cubierta, y por la mañana entregar un contenedor con alimentos a los parientes necesitados.
Armando Ruiz, de 72 años, un exiliado cubano y ex promotor de conciertos, ha soñado con esto durante décadas. Ahora, piensa que en realidad podría suceder, si el Gobierno de Obama aprueba su solicitud de licencia.
"Dice que quiere ayudar al pueblo cubano", dijo Ruiz refiriéndose al presidente Barack Obama. "¿Cómo podríamos hacerlo sin un barco?".
Hasta hace poco, se consideraba que la comunidad de exiliados cubanos en Miami era demasiado inestable para operar, por primera vez desde 1962, un ferry que cruzara de Florida a Cuba. Sin embargo, la propuesta de Ruiz muestra cuánto ha cambiado el clima político aquí.
Es la fe en la demanda acumulada de un nuevo enfoque lo que ha llevado a que Ruiz considere fletar un ferry crucero de 600 cabinas en 23 millones de dólares a un distribuidor en Lituania. También podría ser el sueño de riquezas, lo cual niega, o el legado familiar, lo que no niega. Sin embargo, para la Casa Blanca, la propuesta expresa principalmente cómo un cambio de los formuladores de políticas puede producir demandas que van un paso delante de las deliberaciones diplomáticas.
Desde que el Presidente anunció en abril los planes para alentar el contacto con Cuba permitiendo que los cubano-estadounidenses fueran cada vez que quisieran, y mandaran dinero y regalos, el Gobierno ha tenido que eludir las presiones para moverse con mayor rapidez hacia la normalización de las relaciones.
Funcionarios cubanos, algunos miembros del Congreso y agencias de viajes, como Orbitz, han demandado que se levante la prohibición de los viajes, no sólo para los exiliados cubanos, sino para todos los estadounidenses. Las agencias de vuelos chárter en Miami, tras elogiar el nuevo enfoque, pasaron el verano quejándose de que el Gobierno se tardaba mucho para publicar regulaciones para que entrara en vigor la política para los cubano-estadounidenses.
Y ahora que ya están las nuevas regulaciones -- publicadas en el Registro Federal en septiembre --, los emprendedores están presentando ideas para expandir los vínculos con Cuba.
También vuelos
El ferry de Ruiz es una de varias propuestas orientadas a empujar la puerta que Obama sólo abrió un poquito. Los vuelos directos de Los Angeles a La Habana empezaron en junio. Varias otras ciudades, incluidas Tampa, Florida, y Nueva Orleans, también podrían ofrecer pronto vuelos a Cuba por medio de agencias chárter.
Se están preparando intercambios culturales que podrían dar derecho a viajar a los estadounidenses que no son de ascendencia cubana con esas agencias en Miami, una táctica ampliamente usada durante el Gobierno de Bill Clinton y restringida con severidad por el ex presidente George W. Bush.
Eddy Levy, de 75 años, copropietario de Xael Travel, dijo que todo el sector de viajes, incluidas las agencias chárter como la suya, están haciendo el trabajo preliminar para lo que esperan podría ser una apertura más significativa.
"Lo importante es la relación entre los dos países", dijo Levy, quien se ha centrado en conectar a familias judías en Cuba y Estados Unidos. "Sería un paso enorme hacia la normalización de las relaciones, si Estados Unidos abre los viajes a los no cubanos".
Expresó que permitir que todos los estadounidenses vayan a Cuba significaría viajeros suficientes para vuelos comerciales, chárteres y ferris.
Tessie Aral, presidenta de ABC Charters, que llevó en avión a 10.500 pasajeros a Cuba este verano, más de los seis mil del año pasado, estuvo de acuerdo.
"Creo que todo eso será maravilloso cuando se levanten las restricciones", expresó Aral. "Pero todavía nos falta para eso".
En este punto, Ruiz ve, principalmente, su propuesta de servicio de ferry como una alternativa para quienes tienen menos dinero, más regalos o la imposibilidad de volar a causa de enfermedad o temor. Describió a las más o menos siete agencias chárter -- las únicas empresas con derechos a aterrizar otorgados tanto por el Gobierno estadounidense como por el cubano -- como un monopolio que cobra demasiado (alrededor de 500 dólares el viaje redondo) debido a la competencia mínima.
Traslado de donaciones
Dijo que se le ocurrió la idea del ferry hace unos 15 años, durante un viaje a Cuba. Estaba comprando puros en una sección pobre de La Habana a un hombre que dijo que nadie en su edificio podía comprar un televisor.
"Pensé: tenemos tantas televisiones que se tiran a la basura", dijo Ruiz en una entrevista en su lujoso edificio de departamentos que da al Atlántico. "Si yo tuviera un barco, podría llevar muchas y donarlas".
El cargamento pareció entusiasmarlo mucho más. Brillaron los ojos de Ruiz detrás de sus anteojos Dolce & Gabbana cuando dijo que alguien que sólo puede llevar 20 kilogramos de equipaje en un avión sin pagar extra, podría llevar cuatro veces más en el barco. Todo estaría incluido en el precio del boleto del ferry, dijo, el que probablemente costaría unos 100 dólares menos que el del avión.
El itinerario incluiría por lo menos tres viajes redondos de una noche a la semana.
Piense en las posibilidades: bicicletas y juguetes para Navidad; comida, medicinas y materiales de construcción después de los huracanes. También comentó que su compañía, Florida Ferry International, cuenta con inversionistas interesados, incluidos cubano-estadounidenses, y compañías administradoras listas para proporcionar el personal del barco. Expresó que la operación del negocio costaría entre unos 300,000 a un millón de dólares al mes, dependiendo del barco arrendado y de los socios que participen.
Los críticos de un mayor compromiso, como Mauricio Claver-Carone de U.S.-Cuba Democracy PAC, dijeron que eso nunca sucedería "sin la reciprocidad en reformas democráticas y derechos humanos por parte del régimen cubano".
Cuba también podría negarse a permitir que atracara el barco de Ruiz o que -- por estar batallando con una economía en tan mal estado como nunca antes -- tratara de cobrar tarifas exorbitantes.
Sin embargo, ante sus ojos, Washington es la fuente de la demora. En su solicitud se señala que la ley que rige a los viajes permite las licencias no sólo para los aviones, sino también para las embarcaciones. El Departamento de Estado, donde se encuentra ahora la solicitud de licencia de Ruiz según le han dicho a su abogado, no respondió ni a las llamadas telefónicas ni a un correo electrónico.
"¿Cómo podría rechazarla si dice que quiere abrir a Cuba?", preguntó Ruiz, un republicano que votó por Obama y tiene su fotografía en su BlackBerry. "Esto no es un sueño. Es un derecho".