- SEP. 08, 2009 - Foto - Medio Ambiente - EL UNIVERSO
SEÚL. Este proyecto le ofrece a los ciudadanos la posibilidad de disfrutar de la naturaleza sin salir de la ciudad.
Por medio siglo, un túnel oscuro de concreto despedazado envolvió cinco kilómetros de una plácida corriente que bisecaba a esta bulliciosa ciudad.
El canal había sido una pieza central de Seúl desde que los reyes de la Dinastía Choson seleccionaron su nueva capital hace 600 años, atraídos por el elegante serpenteo de la corriente y sus 23 tributarios.
Pero en la era industrial, después de la Guerra de Corea, la corriente, para entonces una fétida cloaca abierta, fue sepultada por el pavimento y olvidada debajo de un entramado de autopistas elevadas conforme la población crecía hasta los 10 millones de habitantes.
Hoy, después de un proyecto de recuperación de $ 384 millones, la corriente, llamada Cheonggyecheon, está liberada de su fría y húmeda cubierta y burbujea entre márgenes llenos de juncos. Los paseantes refrescan sus pies en sus aguas filtradas, y las carpas nadan en sus tranquilos estanques.
La restauración de la Cheonggyecheon es parte de un esfuerzo ambiental cada vez más amplio en ciudades de todo el mundo para “sacar a la luz” ríos y corrientes levantando el pavimento, que fue construido para fomentar el comercio y dar cabida al tráfico automovilístico hace décadas.
En Yonkers, Nueva York, un esfuerzo de revitalización largo tiempo estancado para el enfermo centro de la ciudad que pudiera empezar, este otoño incluye un plan para exponer unos 579 metros del Río Saw Mill, que corre a través de un canal artificial gigantesco.
Ciudades desde San Antonio hasta Singapur han estado resucitando ríos y convirtiendo desagües en corrientes. En Los Ángeles, residentes y algunos funcionarios electos están viendo de nuevo a los arroyos sepultados o recubiertos de concreto como algo valioso, inspirados en el ejemplo de Seúl.
Al construir nuevos corredores verdes en torno a las aguas expuestas, las ciudades pueden atraer a trabajadores ricos y educados y residentes que aprecien la sensación de un ambiente natural.
Los ambientalistas señalan otros beneficios. Los canales abiertos manejan mejor las lluvias que pudieran causar inundaciones que los drenajes sepultados, una gran consideración a medida que el calentamiento global conduce a tormentas más fuertes. Las corrientes también tienden a enfriar las áreas sobrecalentadas por el asfalto horneado por el sol y a nutrir el verdor que atrae a la vida silvestre y peatones.
Algunos oponentes políticos se han burlado de la corriente reformada de Seúl como una tontería costosa, dado que casi toda el agua que fluye entre sus márgenes en un día típico es bombeada ahí artificialmente del Río Han a través de un ducto de 11,3 km.
Pero cuatro años después de que la corriente fue descubierta, dicen funcionarios municipales, los beneficios ambientales pueden cuantificarse ahora. Los datos muestran que el ecosistema de Cheonggyecheon se ha enriquecido en gran medida. Los peces aumentaron de 4 a 25, las aves se han multiplicado de 6 a 36, y las especies de insectos de 15 a 192.
El proyecto de recuperación, que removió 4,8 km de autopista elevada, también redujo la contaminación del aire producida por los autos a lo largo del corredor y las temperaturas del clima. La contaminación del aire a lo largo del corredor descendió de 74 a 48 microgramos por m3, y las temperaturas en verano son más frescas.
Incluso, con la pérdida de algunos carriles vehiculares, las velocidades del tráfico han aumentado debido a cambios en el transporte relacionados como un ampliado servicio de autobuses, restricciones sobre los autos y cuotas de estacionamiento más altas.
“Básicamente hemos pasado de una ciudad orientada a los autos a una ciudad orientada a los humanos”, dijo Lee In-keun, alcalde asistente para infraestructura de Seúl, quien ha sido invitado a lugares distantes para describir el proyecto.