Hasta hace unos años, lo bacán era ver en la “secreta” del carro del chico con el que salías, cuáles CDs tenía… eso te decía mucho del fulano que estabas conociendo. Más atrás que eso, lo mágico era que te regalara un cassette con la recopilación que le gustaba, o la que él te dedicaba… fatal. Lo cierto es que traté de hacer un viaje por la música que ha acompañado durante su vida a una mujer actual de treinta y algo y aprendí varias cosas que a continuación comparto:
Nos programan desde el kinder para ser sometidas ¿qué paso con la equidad de género?
“Arroz con leche me quiero casar, con una señorita de San Nicolás, que sepa coser, que sepa bordar, que sepa abrir la puerta para ir a jugar…”
Nos adiestran en el maravilloso mundo a tempranísima edad…
“Es la hora, es la hora… es la hora de jugar, brinco a brinco, palma a palma y cantando sin parar tan tan tan tán, un pasito para el frente, y un pasito para atrás, jugaremos todos juntos, ser feliz no esta de más I LARI LARI LARI É oh, oh oh!”
Nos meten el chip de inseguridad desde chiquititas (lo peor es que hoy en día han retomado esta canción)
“Celos de tus ojos cuando miras a otra chica tengo celos, celos. Cuando te veo reír yo tengo celos ¡tengo celos!”
Nos enseñan a hablar pavadas sin sentido y nos sentirnos románticas a los doce:
“Si tal tun tun, si fa ni fu, domingo tonto sola y pienso en Mario…”
Nos vuelven ofrecidas
“Mírame, siénteme, soy de carne y hueso… no soy un reflejo y no es malo lo que siente, mira, soy cuestión de tiempo…”
Peleonas, conformistas y berrinchudas
“Mío, ese hombre es mío… a medias pero mío, mío, mío, para siempre mío…”
Contestonas y resentidas
“Ya no quiero de ti nada, no puedo creerte nada, vete y busca quien te quiera, quien te aguante a tu manera, por mi parte está perdido, te he dejado en el olvido, tan cansada estoy de ti, es mejor así.”
Con algo de madurez en teoría somos más compresivas, pero sonamos derrotadas:
“Que alguien me diga, cómo se olvida, como se arranca para siempre un amor del corazón, que alguien me ayude, se me hace urgente, ando buscando entre la gente, quien me quite este dolor… busco alguien que me quiera por siempre… que me entienda en realidad como soy…”
Y tarde, muy tarde nos envalentonamos y aprendemos a vivir…
“Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una y las dos y las tres… y desnudos al anochecer nos encontró la luna…
¡Lo peor es que luego dicen que la música es sólo un pasatiempo!”